La descertificación no es un asunto que se puede tomar a la ligera. Las consecuencias serían nefastas para el país.

Con la advertencia de Donald Trump al gobierno Santos de descertificar al país por su falta de voluntad de combatir el narcotráfico, me atrevo a decir que es evidente que durante la reunión que sostuvieron ambos en mayo se habló mucho más de coca que de aguacates.

No sería normal que intempestivamente el gobierno de los Estados Unidos haya decidido lanzar una advertencia pública de tal calibre sin que hubiera habido alguna advertencia previa. Y nada de raro tendría que Santos, que se mueve como pez en el agua en el escenario internacional con sus ínfulas de realeza inglesa, haya creído que se le podía “mamar gallo” a Trump con el tema de la coca.

Parecería que a Juan Manuel Santos se le olvidó el gravísimo precedente en esta materia. Como a nosotros no nos falla la memoria, recordémosle que en el año de 1996 el gobierno de Bill Clinton descertificó a Colombia por culpa de Ernesto Samper. Ese mismo Samper, que hoy se trata de “camarada” con las Farc, instauró un narcoestado al llegar a la presidencia patrocinado y financiado por el Cartel de Cali. Como consecuencia personal a Samper le retiraron la visa para el ingreso a los Estados Unidos, igual que han hecho recientemente con personajes siniestros como Piedad Córdoba, Nicolás Maduro y sus colaboradores más cercanos.

Una sociedad como la americana entiende que para construir país se necesita contar con una ciudadanía y, más aún, con una juventud sana y libre de vicios. Ellos no van a tolerar que el 90% de la cocaína que está ingresando a ese país provenga de Colombia, ni siquiera con la excusa de un acuerdo (al que me rehúso llamarle de paz) con una guerrilla marxista. Ya quisiéramos los colombianos tener la mínima capacidad de entender la gravedad que conlleva tener a una juventud expuesta a la droga y las consecuencias que eso tendrá en materia de producción y de salud pública en los años por venir.

En cuanto a la descertificación no crean que es un asunto que se puede tomar a la ligera. La realidad es que si llegara a producirse las consecuencias serían nefastas para el país, que ya está viviendo una crisis económica severa. Ejemplos de algunas de ellas podrían ser:

  1. La reputación del país sufriría un golpe que se vería reflejado en la ya decreciente inversión extranjera. Si a los altos costos de producción, fruto entre otras cosas de ser el cuarto país con más impuestos en el mundo, se le suma que, con la descertificación seremos un país paria, los inversionistas pegarían carrera.
  2. Los colombianos volveríamos a ser percibidos como ciudadanos de tercera categoría a nivel mundial. Esto quiere decir que, como en Back to the Future, volveríamos a 1996 cuando nos sometían a pesquisas y cuestionamientos en los aeropuertos del mundo. Ni hablar de los colombianos que decidan hacer negocios en el extranjero pues venir de un país descertificado equivale a portar la letra escarlata en la camisa.
  3. Las ayudas que recibimos de los Estados Unidos podrían suspenderse. Además, los Estados Unidos se podrían oponer a que nos otorguen préstamos internacionales.

Santos, al que poco le importa lo que pueda sucederle al país, decidió desentenderse también de este tremendo problema y al tiempo que levita impunemente en un mundo de frivolidad de guayaberas de hilo de holán para recibir al Papa y en recepciones farandulescas al primer ministro israelí, solo atina a responderle a los Estados Unidos a través de su Ministro de Defensa Villegas con altanería. Este, con la mayor desfachatez, decidió que la solución al aumento de cultivos en Colombia era acusar a EEUU de no vigilar suficientemente la frontera con México para impedir el ingreso de la droga.

Los bravucones buena vida del gobierno Santos se sienten ofendidos porque Trump dijo lo que el Centro Democrático, hace años: las políticas de Juan Manuel Santos han promovido el crecimiento del cultivo de coca para beneficiar a las Farc. Las mismas que aprovecharán los beneficios, elevados a rango constitucional, que les dio este gobierno para acceder al poder, al cual llegarán con el dinero fruto de los años de bonanza cocalera de la era Santos.

Si Estados Unidos no descertifica a Colombia durante el gobierno Santos es porque Dios es grande, porque motivos los hay de sobra para una descertificación. Ya nos descertificaron en el pasado porque Samper llegó a la presidencia financiado por la mafia. ¿Se imaginan lo que pasará cuando sean las Farc, los traficantes de drogas más grandes que ha visto el país, las que accedan al poder valiéndose de la fortuna que lavaron con el acuerdo?

@ANIABELLO_R

Publicado: septiembre 15 de 2017