El Pantano de Vargas

German Vargas Lleras dijo que se va a lanzar a la presidencia de la república por firmas. La pregunta del millón es: ¿Por qué por firmas y no, como naturalmente debería ser, como el candidato de Cambio Radical? En mi opinión Vargas Lleras tiene que hacer una campaña fuerte contra Juan Manuel Santos para recuperar la credibilidad del electorado, si lo hace siendo parte de su partido, inevitablemente Cambio Radical tendría que separarse de la Unidad Nacional, lo que implicaría que perdería su fortín político representado en la burocracia que ha logrado acumular durante todos estos años.

Buscando tener lo mejor de ambos mundos, Cambio Radical seguirá votando de acuerdo a las directrices de la Unidad Nacional a cambio de que su burocracia no sea alterada. Al final, en el 2018, el partido del vicepresidente lo apoyará con votos para las elecciones. Al vicepresidente no se le acaban las pilas de su calculadora política, esperemos que el Centro Democrático no caiga en la tentación de una alianza con él porque hay factores que en apariencia suman pero que al final terminan restando.

 

El espejo de Ecuador

Esta semana se celebraron las elecciones presidenciales en Ecuador y pienso que lo que ha sucedido allá merece una reflexión frente a la situación colombiana. El común denominador de las democracias latinoamericanas que se han visto invadidas del cáncer Castro-Chavista es que la oposición no ha sabido organizarse y dejar de lado los egos para enfrentarse en bloque contra el respectivo dictador. En Ecuador sucedió lo mismo, contra Lenin Moreno – candidato de Rafael Correa – se presentaron siete candidatos de la oposición. El resultado fue el esperado, se dividieron los votos y, en vez de ganarle a Moreno en primera vuelta, han tenido que plantarse frente al Consejo Nacional Electoral para asegurarse de que no les hagan fraude y puedan llegar a la segunda vuelta donde el fraude también será el plato del día.

Como en todos los regímenes bendecidos por los Castro-Chavistas, los abundantes actos de corrupción sólo podrán ver la luz del día cuando salgan del poder, razón suficiente para buscar enquistarse y que no les suceda lo mismo que les está sucediendo a Cristina Fernández de Argentina y a Dilma Rousseff y Lula Da Silva de Brasil.

En Colombia Juan Manuel Santos se está jugando una mayor partida que el resto. Tiene en juego la implementación del acuerdo con las Farc y pronto también con el ELN y además tiene a sus espaldas escándalos de corrupción de la talla de Odebrecht, Reficar etc. Evidentemente si la oposición en Colombia no se pellizca y cree que va a tener la oportunidad de llegar a segunda vuelta para hacer alianzas, cometerá un grave error. Santos concentrará todos sus esfuerzos en que su candidato gane en primera vuelta para no arriesgarse a perder en segunda.

 

¿Qué queremos del próximo presidente de Colombia?

El año pasado quedó demostrado que el mundo está aburrido de las posiciones blandas y calculadoras de los políticos. El Brexit, Donald Trump y el triunfo del No en Colombia son los ejemplos de que, aunque las posturas puedan ser en apariencia controversiales tendrán acogida en el electorado siempre y cuando se entrevea una verdadera sinceridad. En el caso del plebiscito vimos que, durante meses, Juan Manuel Santos bombardeó al pueblo a través de todos los medios de comunicación para convencer a los incautos que votar por el No era el equivalente a votar por la guerra. Los que tuvimos la suficiente capacidad de raciocinio entendimos que la paz jamás podría venir de un proceso cuyos objetivos eran otorgar impunidad al grupo narcoterrorista más poderoso del planeta y, no contentos con eso, también darles cabida en el escenario político del país.  Por eso, y por ninguna otra razón, gano el No.

Quien aspire a la presidencia de Colombia tendrá que dejar de lado los cálculos políticos arriesgándose a decir cosas que levantarán ampollas. Algunos ejemplos de lo que los colombianos queremos oír: En cuanto al acuerdo de paz, éste tendrá que ser desmontado por completo excepto en lo referente a la reincorporación a la vida civil de las bases guerrilleras, muchos de los cuales también son víctimas de las cabecillas. En el plano económico tendrá que hacer un verdadero remesón acabando con los miles de puestos públicos creados por Santos, tendrá que rebajar el IVA y otros impuestos como el empresarial y tendrá que acabar con el impuesto más costoso para Colombia, la corrupción. Nuestro sistema de salud está enfermo, el próximo presidente debe presentar propuestas claras y viables para sacarlo de cuidados intensivos. La justicia en este país no funciona, el próximo presidente tiene que hacer una reforma sustancial. Por último, el próximo presidente tiene que lograr que Colombia retorne a la legalidad y a la institucionalidad mientras recuperamos la fe en nuestra democracia.

@ANIABELLO_R

Publicado: febrero 24 de 2017