En Colombia han acostumbrado al electorado a falsas promesas durante la época de elecciones, incumpliendo a la gente cuando se posesionan los elegidos; pero hacerle lo mismo a la comunidad internacional es grave. Observadores de la ONU han dado a entender que la implementación de los acuerdos de La Habana entre el Gobierno Nacional y las Farc está fracasando al poner en evidencia que el 55% de los exguerrilleros abandonaron las zonas veredales que se les asignó para realizar su tránsito a la vida civil.

Una situación lamentable si tenemos en cuenta que muchos desmovilizados están volviendo a la ilegalidad y la erradicación de cultivos ilícitos está convirtiéndose en un verdadero problema para los departamentos del suroccidente del País, donde la alteración del orden público se ha vuelto una constante, así como los ataques contra la Fuerza Pública, la propiedad privada y civiles.

Desde que se negociaba en Cuba, Centro Democrático advirtió al País sobre los riesgos de hacer promesas que no se podrían cumplir y muchas de las personas humildes que integraban la insurgencia hoy ven con desilusión como el Presidente Santos falló a la hora de hacer realidad lo pactado entre él y Timochenko. En realidad, pareciese que los acuerdos de la tal “paz” sólo se pensaron para beneficiar los jefes guerrilleros, que sin ningún pudor vienen anunciando candidaturas a la Presidencia de la República y listas para Senado y Cámara.

Debemos garantizar que la reintegración de los guerrilleros sea real y evitar que Colombia se convierta en el hazmerreír del mundo después de que nuestro “Nobel” pregonó en América, Europa y recientemente en Asia –tras su visita a Medio Oriente-, el fin de las Farc como insurgencia y el comienzo de una nueva era, en la que todavía NO vemos reformas estructurales del campo, cambios sustanciales en la seguridad y disminución de fenómenos como el narcotráfico o el contrabando.

El próximo Gobierno Nacional de la mano del nuevo Congreso en 2018, deberán garantizar una inversión billonaria en el campo como prueba de que en serio le estamos apostando a la paz, generando las condiciones de vida necesarias para recomponer la ruralidad y hacer de la labor del campesino una labor digna, rentable y alejada de los narcocultivos, priorizando el gasto de la Nación en gente de bien.

@ChriGarces

Publicado: noviembre 24 de 2017