Repasemos el caso de Alex Saab de atrás hacia adelante.

Su avión privado aterrizó el 12 de junio de 2020 en Cabo Verde, archipiélago cercano al continente africano y la Interpol lo capturó.

Saab, según informa el blog Armando.info, es viajero frecuente. Su avión ha recorrido en los últimos años miles de millas: Rusia, Turquía, Francia, España, República Dominicana y mil etcéteras.

Saab despegó de Caracas con rumbo Irán y Rusia. La parada en Cabo Verde era técnica.

En comunicación del “gobierno” de Venezuela al de Cabo Verde, se describe así al conspicuo viajero Alex Saab: 1) ciudadano venezolano 2) “agente del Gobierno Bolivariano” 3) que dadas las restricciones que han sido impuestas ilegalmente por el gobierno de USA al comercio y la economía de Venezuela, es quien obtiene alimentos para los Clap, así como medicamentos e insumos médicos para la atención del coronavirus.

Ahora veamos la otra cara de Saab y de la Venezuela que él representa.

Las restricciones al comercio y a la economía, mayores a lo que nunca nadie pudo haber imaginado, se las autoimpuso Venezuela, donde está atornillada en el poder desde 1999 la corriente política que anteriormente conocíamos como comunismo y que ahora ni sabe uno cómo diablos llamarla -¿‘progresismo’ o ‘progres’, tal vez?-.

En Venezuela esa corriente se auto bautizó “socialismo del Siglo XXI”. Sus partidos hermanos de América latina se reúnen en el “Foro de Sao Paulo” y últimamente han puesto a girar un satélite, el  Grupo de Puebla, para atraer a su órbita a partidos ‘progres’ sin antecedentes comunistas. Pongo un ejemplo: FARC y ELN de Colombia han sido miembros del Foro mientras que Ernesto Samper es figura de Puebla.

El Socialismo del Siglo XXI descree de los mercados. Propende por una planificación centralizada de la producción y el consumo. Lo que en las sociedades capitalistas surte la libertad de productores y consumidores, en la utopía socialista lo hace el gobierno. El sueño socialista es atar a los ciudadanos a economatos donde reciben cajas con alimentos racionados.

Ahora vayamos al Saab y a la Venezuela reales.

El idioma español heredó del francés el concepto “caballero de industria”: “hombre que con apariencia de caballero, vive del engaño y la estafa” (el feminismo radical, tan acucioso en introducir equivalentes para que se respete el lenguaje inclusivo, poca pelea ha dado porque  ingrese a los diccionarios “dama o damisela de industria”)

Ese es al Saab que conocen -y recuerdan bien- en Barranquilla. Un comerciante poco escrupuloso, que inundó el mercado con facturas ‘chimbas’. Un empresario con mucha codicia y cero inhibiciones morales y legales.

“Estar en la inopia” tiene dos acepciones y ambas le eran aplicables a Alex Saab cuando se posesionó Juan Manuel Santos: 1) estar en la pobreza y 2) estar en la más absoluta ignorancia de algo. En 2012 Saab estaba pobre de solemnidad y de política sabía poco por no decir nada. De política marxista sabía menos que nada.

Varios milagros lo redimieron de la pobreza y lo metieron en la política comunista hasta extremos que hoy en las calurosas celdas de Cabo Verde debe estar lamentando.

El primer milagro fue la declaración de amor correspondido que le hizo Santos a Chávez. El segundo fue conocer Saab a dos políticos de la izquierda colombiana, Petro y Piedad Córdoba, cuyos romances y sociedad con Chávez y toda su banda venían tiempos ha.

En una economía de “planificación”, mas propiamente de racionamiento y hambruna, siempre habrá ‘Saades” parias, porque los empresarios nativos huyen al exilio.

Alex Saab, hoy, es una pieza clave del entramado venezolano. Sus amigos de la extrema izquierda colombiana lo entroncaron con la extrema izquierda venezolana y sus rudimentos de comercio, legal e ilegal, aunados a su condición de anómico irredento y codicioso inveterado lo convirtieron en el hombre clave del régimen. Es insustituible, un mesías, un redentor.    

Estados Unidos lo saben. Saab es como una combinación de Santa Klaus y Soleimani para el tardo y tarado Maduro. Por eso como un gato viejo, sabio y jugetón, el FBI y la DEA esperaron a Saab en un aeropuerto cualquiera del ancho mundo y ¡zas! lo atraparon. Como atraparán a Nicolás, a Cilia, a Delcy, a Diosdado…

Sin necesidad de “tránsito de tropas”… 

@JOSEOBDULIO

Publicado: junio 16 de 2020