Tranquilandia fue el nombre con el que era conocida una vasta extensión de tierra ubicada entre los departamentos del Caquetá y Meta la cual era controlada por el Cartel de Medellín, allí se encontraba construido un importante complejo que era utilizado para el procesamiento y tráfico drogas. Contaba con 19 laboratorios y ocho pistas de aterrizaje. En marzo de 1.984 este amplio territorio tuvo fin, pues hombres de la Policía Nacional, apoyados por elementos de la DEA, allanaron el lugar.

Han pasados varios años desde aquel entonces, y varias zonas del Cauca y Colombia han continuado bajo el poderío de diferentes organizaciones narco-criminales. La política de Seguridad Democrática (desmontada desde el 2010) dio grandes resultados, al punto que acorraló a todas estas organizaciones criminales y suprimió su capacidad de acción.

Y aunque todos creíamos que estos “paraísos” del narcotráfico eran noticia del pasado, resulta que hoy es una realidad, pues las llamadas Zonas Veredales Transitorias (ZVT), no son más que extensos territorios distribuidos por todo el país, en donde Farc han tenido control territorial o han hecho presencia en el correr de los años. Pero las Tranquilandias de hoy son aún más graves; uno, porque cuentan con la bendición del gobierno; dos, su infraestructura está siendo pagada por el bolsillo de todos nosotros; y tres, antes era una, hoy son 27 empíreos en todo el territorio colombiano.

En donde están ubicados estos nuevos paraísos, no solo se puede nadar en coca, sino que son zonas en donde el Estado tiene vedada la entrada. Un ejemplo claro es lo ocurrido al gobernador de Antioquia, quien no cedió ante terror de Farc y la mermelada de Santos e hizo pública la situación.

Se sabe también, que miembros de Farc salen e ingresan como pedro por su casa, el “control” por parte de la ONU es mínimo, al punto que en diciembre circuló un video en donde delegados de ese organismo internacional se encontraban en pachanga con Farc. Ese guayabo aún hoy lo vive el país. La Farc en el día descansan, pero en la noche continúan delinquiendo, relatan las personas que viven cerca de estas zonas.

Este gobierno creó, patrocinó y entregó Tranqulandias a Farc, sin mayor reparo y obviando la expresión popular del pasado dos de octubre, en donde caucanos y colombianos dijimos NO a la entrega del país a Timochenko y compañía, y hoy, tristemente, es lo que observamos, un país que se desmorona y camina hacia un abismo, abismo en el cual hoy se encuentra Venezuela.

Que los miembros de base de Farc se reincorporen a la vida civil, con plenas garantías por parte del Estado. Pero también que los máximos responsables de crímenes de lesa humanidad paguen un mínimo de cárcel, entreguen las rutas del narcotráfico y reparen a las víctimas, que somos todos los colombianos. La verdadera paz nace de la justicia, no de la impunidad.

@AndresSaavedra_

Publicado: marzo 23 de 2017