A los  que voten por el Si quiero decirles que merecen mi respeto, admiración y aceptación. ¡Dios Bendiga a Colombia!

El domingo 2 de octubre de 2016 hay una elección en Colombia, que obliga a responder únicamente Si o No. Quien pierda, no puede ser condenado por estar en la minoría que fue derrotada o por no estar en la mayoría que gane.

Pase lo que pase ese día, que parece va a dividir a los colombianos, entre buenos y malos, el lunes hay que levantarse, pedirle a Dios su Gracia o Unción, salir a trabajar, cuidar a nuestras familias y amar a todas las personas especiales para uno.

Hay una historia con la fotógrafa y cineasta alemana Leni Riefenstahl, fue la encargada de “dirigir para el Führer tres documentales sobre el congreso del partido: En 1933 ‘La victoria de la fe’, y en 1936 ‘El triunfo de la voluntad’, que obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía, la medalla de oro en la Bienal de Venecia, y medalla de oro de la Exposición Universal de Paris en 1937. Muchos historiadores de cine consideran que ‘El triunfo de la voluntad’ es la mejor película de propaganda de todos los tiempos” (*). Cuando terminó la guerra y comenzaron los juicios de responsabilidad, la cuestionaron por haber hecho estos videos. Ella, ante esa andanada de críticas, respondió que para 1937 Hitler tenía el 85% de favorabilidad o aceptación, y que a ella a ahora la iban a condenar por no haber estado en el 15%.

Ni a los que votan por el No se les debe satanizar ni a los que votan por el Si se les debe condenar. Es Si o es No, es una opción democrática que establece el mismo Plebiscito por la Paz. No existe la opción Si, pero… No, pero… Si existiera, también muchos escogerían la una o la otra.

Soy un convencido de que hay que negociar con los enemigos en un momento determinado de la guerra o de un conflicto. Y que cuando se negocia en igualdad de condiciones nadie debe imponerle al otro nada, debe ser un gana-gana para todos. Con las Farc había que sentarse y nunca he estado en desacuerdo con ello. Lo que no sabía era que el Estado se puso, de igual a igual, con este grupo.

Escribí muchas columnas defendiendo las conversaciones de paz. Febrero 15 de 2014: ‘Todos han tenido la legal y altruista oportunidad de intentar la paz’ (**). Aquí escribí lo siguiente: “Estoy con los que aseguran que la verdadera paz es la que se construye devolviendo la dignidad a todos esos colombianos que el Estado abandonó a su terrible suerte”. “(…) Reitero, si Santos logra una paz digna para Colombia, no hay nada más que exigirle. Solo hay que saber qué se negoció y cuánto nos costará. La paz la tenemos que pagar y financiar todos, todos los colombianos sin distingo de nada”.

En mayo 14 de 2014 escribí la columna: ‘La democracia no es conducto para acarrear vindictas o miedos’ (***). Allí está este aparte: “Pero vamos a ver qué puede pasar con estos diálogos de paz. A final de cuentas todo lo que allí se acuerde tiene que ser refrendado por el pueblo colombiano. Les aseguro que ninguno de los que clama guerra permite que un hijo preste el servicio militar. Les gusta la guerra, pero lejos de sus casas y que los muertos los pongan los hijos de la gente pobre de este país. Lo imperdonable para el presidente Santos, y que jamás aceptaría, es que nuestros militares terminen en la cárcel y los guerrilleros en el Congreso. Aquí aprovecho para decir, que los mismos beneficios que les den a los comandantes de las Farc, tienen que extendérselos a los comandantes de las Autodefensas”.

El 31 de mayo de 2014 escribí la columna: ‘Se acerca un peligroso escenario para refundar la patria I’. Y el 7 de junio de 2014 publiqué la segunda parte de esa columna. En esta última reproduje un texto que escribí el 25 de agosto de 2007: “Cuando nos toque la negociación con las Farc, hay que tragarse unos sapos bien grandes. Claro está, que muchos críticos de hoy se los engullirán con placer”.

Rememoro estas columnas para dejar constancia que mi posición no es de ahora ni acomodada, sino que he venido planteándola en mis escritos.

Las Farc no tienen regreso, así gane el No. Allí sí que es verdad que la comunidad internacional y todos los que voten por el Si, los crucificarían, como llegaran a regresarse al monte. Lo que pasa es que por estrategia propagandística del Gobierno Nacional, han mostrado el No como una aprobación a la guerra. Y hábilmente han unido el No a Uribe Vélez. Pero creo que el No es una opción válida para que las Farc y Gobierno no sientan que tienen un cheque en blanco en el bolsillo, con lo que pueden hacer lo que se les venga en gana con la implementación de los Acuerdos. Ese No, está representado por un grupo de colombianos que no desean  guerra, quieren es que las Farc sepan que hay personas a las que tienen que convencer con su nuevo accionar. Y habrá otros que no los querrán nunca, así cambien, pero unanimidad no tiene ni siquiera el Papa cuando lo eligen, mucho menos la van a tener estos de las Farc que no vienen en representación de ninguna congregación religiosa o monasterio.

Esta manera de promocionar el Si y el No, por parte del Gobierno Nacional, lo que ha llevado es a dividir al país. A las 12 de la noche del 2 de octubre de 2016 comenzará a gestarse un enfrentamiento entre dos colombias, en donde el ganador podría ser el caos y otro tipo de resentimiento. No podemos olvidar que en medio del caos gana todo mundo: buenos, malos y recontramalos. El domingo, el único ganador deberá ser la democracia.

Yo creo que el No o el Si, no importa el que gane, será un legal contrapeso para la otra parte, que debe ser respetado y valorado.

Por ejemplo, de ganar el Si, los votos del No jamás deben ser vistos con desprecio, odio y ser ignorados. Deben ser vistos como la decisión de ciudadanos que tienen dudas, miedos o que son incrédulos. Y esta decisión por el No, no debe verse tampoco como un delito ni como manifestaciones de querer más sangre o guerra. Más bien, creo yo, que son ciudadanos que quedan a la espera de que las Farc, con su comportamiento, den inequívocas muestras de que están comprometidas con el proceso de paz. No son los ciudadanos de bien, aquellos que votarán por el No el domingo 2 de octubre, los que están obligados a convencer a las Farc, es todo lo contrario, y esto debe quedar siempre claro. Actuar como Santo Tomás, ver para creer, no es un pecado ni una perversidad en estos tiempos en Colombia. Aquí una acotación, ningún grupo político puede salir a decir que todos los votos por el No son exclusivamente de ellos. Hay cientos de miles de ciudadanos que votarán por el No, sin ser seguidores de Uribe Vélez.

La otra cuestión es, que por la paz, usted como Estado negociador, no puede entregar un país, como si fuera un potrero de su finca. Y presionando a la gente a apoyarlo con consignas, propias del miedo que infunden las amenazas del terrorismo, en el sentido de que votar por el No es querer la guerra y desear que haya más muertos. Si la paz va a ser impuesta, ¿entonces por qué carajos preguntaron Si o No?

Hay gente molesta por las curules que les van a dar a las Farc, eso es lo de menos. Aquí un Cartel de narcos puso un presidente y después fueron por ellos. Pablo Escobar compró la no extradición y miren como terminó. Los paramilitares pusieron a los políticos a firmar un ‘pacto’ para preconstituir una prueba, para poder chantajearlos después, y miren quien perdió.

A otros, les molesta el billete del narcotráfico que vayan a manejar las Farc. Yo aquí si digo, “sin agüero”,  como dicen en Repelón, Atlántico, por qué (aclaro, no todos, creo yo) los banqueros, los del sector financiero, empresarios de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y ciudades en crecimiento como Montería, si pueden lavar el dinero del narcotráfico y el de las Farc, no. ¿Les dio un ataque de moral y ética? Porque el dinero del narcotráfico no se lava en Puerto Libertador – Bijao, Córdoba. En Ponedera, Atlántico. En San Onofre, Sucre. Y en San José de Mulatos, en el Urabá. Se lava es en aquellas impolutas ciudades y sociedades… Y también en USA, entre otras.

Y no falta a quien le preocupe el tema de la tierra. Aquí debo reconocer que este es un tema no resuelto en Colombia, que siempre estuvimos aplazando, por no llevar al congreso y a la presidencia a personas que se responsabilizaran por darle una solución a ese ‘coco’ de la tierra, tocó hoy así. Hay que estar vigilantes, para no generar una guerra más por este tema no resuelto.

Estos no son problemas, creo yo, para optar votar por el No. El problema serio es la retaliación que se pueda orquestar al amparo de estos temas. Aquí todo mundo está arisco por quien hable o plantee un debate por estos Acuerdos y si se tienen interrogantes sobre lo ‘amarrado’ en La Habana, la vaina se pone peligrosa.

Hice una serie de cuatro programas para Telecaribe, dos por el Si y dos por el No, los cuales ya me estaban trayendo problemas, un ejecutivo del canal me hizo una seria advertencia. La intención era escuchar a los entrevistados y punto, no tomar partido. Además que la Región Caribe, y en especial Córdoba, ha sido azotada por todos los fenómenos de violencia, y pasar de agache ante este momento histórico me parecía una irresponsabilidad. La última entrevista, que se emite el sábado 2 de octubre, es con un defensor por el Si, el excomandante de Autodefensas Rodrigo Pérez Alzate, antes ‘Julián Bolívar’. Si escuchar a un excombatiente de esta guerra, que ordenó terribles acciones, que conoció la crueldad de este conflicto, que invita a nuestros jóvenes a quitarse de la cabeza que para ganar respeto hay que cargar un fusil, y que pide votar por el Si, no es un acto de periodismo responsable y equilibrado, entonces, ¿qué lo es? Y estoy seguro que muchos que piensan votar el por el No, al ver esta entrevista podrían cambiar de posición. Hasta en un momento yo lo pensé.

Voto por el No, porque hoy, lo reitero, hoy, no le creo a las Farc. No creo que unas personas, que por más de 50 años, que han estado llenas de odio, resentimiento y venganza por la sociedad, vayan a cambiar de la noche a la mañana. Pero si cambiaron, y espero que la generosidad de Dios así lo permita, que lo demuestren de ahora en adelante. No ahorraré adjetivo alguno, en favor de ellos, si con el pasar del tiempo demuestran su compromiso con la paz, rectificaré mi posición. Pero la confianza se construye y se gana.

Voto por el No, porque un grupo narcoterrorista, al cual un Gobierno le ha concedido todo, no respete a las víctimas, no pida perdón públicamente con decisión desde que iniciaron los diálogos, y no hablo de “ofrecer” perdón. No es pedir perdón porque tocó o por apariencia. No es solo pedir perdón a las víctimas que han dejado viudas y huérfanas o que han sido desplazadas, es también pedir perdón a los colombianos que se criaron en la zozobra del miedo y del pánico por su accionar, estas también son víctimas. La palabra perdón debe anteceder a toda declaración que hagan. Además que las verdaderas víctimas no son los que se han enriquecido con este país a punta de corrupción y guerra. Muchos representantes de ese establecimiento estuvieron sentados con ustedes en La Habana.

Voto por el No, porque creo que las Farc vienen a vengarse de los cordobeses, de los sucreños y de la gente del Urabá Antioqueño. Vienen a ‘cobrar’ varias ‘facturas’ pendientes. Con respecto a esta posición, ruego a Dios estar equivocado por el bien de estas tres regiones. La estrategia para esta venganza no será con plomo, será ‘legalizada’ en el famoso Tribunal que se inventaron, la JEP, (Que ya llaman Justicia Exterminadora Personal), tengo la sospecha, a lo mejor infundada, de que allí llevaran a todos los que tienen deudas pendientes con ellos. Sospecho que esta JEP podría ser como jugar un partido de fútbol, pero con árbitros en contra por estar parcializados o comprados. No hay nada más terrible para una nación, sociedad, país o democracia que una justicia selectiva, vengativa y parcializada. No soy apocalíptico, pero he decidido desempolvar el libro de George Orwel ‘1984’, el de Frank Kafka ‘El Proceso’ y el texto de Émile Zola ‘Yo Acuso’. Lo reitero, puedo estar equivocado, y deseo estarlo, pero en Colombia, hasta antes del 3 de octubre, todavía no era delito plantear dudas y temores.

Y esto que escribo a continuación no es infundado. Miren como el actual Presidente se echó al bolsillo los tres Poderes Públicos de este país. Se pueden imaginar lo que viene con los meses en que a punta de puro Decreto-Ley, por las facultades que ya tiene por el Congreso, lo que podría hacer? Temo que se aproxime una cacería humana, orquestada por una alianza o Unión Temporal: Estado-Farc-JEP-Ong’s vampirescas (algunas) y Farianos de Civil. Lo reitero, son dudas que me embargan, hipótesis que se me vienen a la cabeza, pero que no son motivo para que las personas cambien su voto. Son alertas o suposiciones, espero que sea esto último.

Podrán decir que la vigilancia internacional del proceso va a impedir muchos de estos planteamientos, hipótesis o suposiciones que he escrito, eso puede ser cierto; pero yo he aprendido en esta Colombia, la del antes del 3 de octubre, que la palabra imposible para lo torcido y retorcido aquí no existe. Además, este es un Estado ‘conejero’.

Y voto por el No, porque creo que a las Farc, en parte, las van a engañar y no quiero hacer parte de ese engaño.

Lo reitero de corazón, espero estar equivocado, le pido a Dios estarlo, reconoceré que estuve equivocado en su momento. Pero no puedo ser un mal colombiano por no creer y esperar que una gente tenga, por llamarlo de alguna manera, un acto de contricción o arrepentimiento, para creerles.

Por último, quedó demostrado que aquí la gente no vota en ‘pro’ de algo, sino en ‘contra’ de algo o de alguien. Este tipo de votaciones no construyen nación ni sociedad, sino adversarios… enemigos y odios.

Y a todas y todos los colombianos que voten por el Si quiero decirles, que merecen mi respeto, admiración y aceptación. ¡Dios Bendiga a Colombia!

@tonsanjr