Mañana, sábado, primero de abril, los colombianos tenemos la obligación moral de salir a las calles a marchar para defender lo que aún le queda de democracia al país gracias al gobierno de Juan Manuel Santos.

Hay que marchar contra el ilegítimo proceso de paz suscrito en La Habana entre el gobierno de Santos y las Farc.

Hay que marchar contra la mencionada negociación que, en realidad, es la entrega de Colombia a las Farc.

Hay que marchar para que Santos sepa que los colombianos estamos ofendidos porque el 2 de octubre pasado se llevó a cabo en el país un plebiscito y el resultado no fue respetado por el gobierno. Mejor dicho, nos ultrajaron  y además quieren  que nos quedemos  callados.

Hay que marchar contra la impunidad que Santos les garantizó a los terroristas de las Farc.

Hay que marchar contra la famosa Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que no es otra cosa que una máquina diabólica que las Farc tendrán para meter a la cárcel a sus enemigos de toda la vida y a quienes critiquemos la belleza de proceso de paz. Una jurisdicción que los tiene tan a gusto que salen a pedir investigaciones como si los investigados no fueran a ser ellos. O se reúnen terroristas con personas que van a escoger jueces para “explicarles” como es que debe ser tal proceso.

Hay que marchar contra Santos por permitir que más de 1.000 bandidos de las Farc se conviertan en escoltas y con un sueldo de 1’800.000 pesos. Sin soluciones de empleo para colombianos de bien.

Hay que marchar contra Santos por haberse ido en diciembre pasado para Oslo a recibir la inmerecida distinción del nobel con centenares de invitados cuyos gastos fueron, en parte,  pagados con nuestros impuestos.

Hay que marchar para que Santos no les entregue a los también narcoterroristas del Eln el pedacito de país que aún nos queda. 

Hay que marchar contra Santos porque su gobierno es uno en los que más corrupción ha tenido  en la historia  del país.

Hay que marchar contra Santos por creernos por tener un Ministro de Haciendo “laureado” pero sin políticas eficientes para solventar crisis financieras en nuestro país y sus hermanos con presupuesto público muertos de la risa..

Hay que marchar contra Santos por mal amigo: ahora le dio por desconocer a Roberto Prieto, a Rodrigo Jaramillo y a Alberto Aroch.

Hay que marchar contra Santos por haberse gastado en la Cumbre de las Américas de Cartagena, en 2012, más de 50.000 millones de pesos de nuestros impuestos, sin resultados positivos más que para su imagen y no para el país.

Hay que marchar contra Santos por el descaro de afirmar que ha tenido que lidiar una oposición que lo trata con saña y odio. Es al contrario: la oposición ha sido arrinconada por este gobierno. Cada día se prueba más  que, las mayores mentiras viene del gobierno y no de la oposición.

Hay que marchar contra Santos por regañar en público a los periodistas cuando le hacen preguntas que no son de su agrado.

Hay que marchar contra Santos por la manipulación que ejerce sobre los medios de comunicación.

Hay que marchar contra Santos por haber batido un récord: según las encuestas es el presidente más impopular en la historia de Colombia.

Hay que marchar contra Santos por ser el íntimo de presidentes latinoamericanos desprestigiados y antidemócratas como Raúl Castro, Nicolás Maduro y Rafael Correa.

Hay que marchar contra Santos por haber permitido que durante su mandato los cultivos ilícitos en el país se cuadriplicarán.

Hay que marchar contra Santos para que mañana podamos mirar a la cara a nuestros hijos cuando nos increpen por haber dejado que Colombia terminara como Cuba y Venezuela.

Hay que marchar contra Santos por la farsa esa de la semana pasada de que militares venezolanos invadieron nuestro país.

Hay que marchar contra Santos por tener la economía del país quebrada.

Hay que marchar contra Santos y su gobierno porque cantidad de colombianos literalmente están pasando hambre.

Hay que marchar contra Santos porque las cifras sobre desempleo en Colombia son amañadas. No hay derecho que para el gobierno los vendedores de chicles y los saltarines de los semáforos son empleados comunes y corrientes.

Hay que marchar contra Santos porque por su culpa Nicaragua se quedó con nuestro mar. Y ojo que el gobierno de Daniel Ortega viene por más.

Hay que marchar contra Santos por la poca claridad de su gobierno en casos como Isagen y Reficar.

Hay que marchar contra Santos porque aún le faltan 16 meses para irse, no obstante que en Colombia nadie quiere saber de él.

Hay que marchar contra Santos para que, mañana sábado por la tarde, haga el ridículo y diga que las tales marchas no existieron, así como el tal paro campesino no existió ni tampoco el plebiscito.

Hay que marchar contra Santos para que permita que los colombianos sepamos cómo son las cuentas –léase en dinero–  de la famosa Fundación Buen Gobierno.

Y hay que marchar, sobre todo, porque eventualmente esta puede ser la última marcha que hagamos sin el temor de que el gobierno y las Farc nos metan a la cárcel.

Si usted quiere marchar por otra cosa, marche, yo lo hago por estas razones, si quiere criticar a ÁLVARO URIBE hágalo, pero peor gobierno que este no hubo ni habrá.

@CancinoAbog

Publicado: marzo 31 de 2017