Que Nelson Alarcón, líder sindical directivo de la Federación Colombiana de Educadores (FECODE), y a su vez, miembro del Comité Nacional de Paro, le haya expresado a un grupo de sindicados que “esto es un movimiento que hay que robustecer”, que “es para llegar con miras a 2022 y seguir mucho más allá, para derrotar al Centro Democrático, a la ultraderecha y llegar al poder en 2022”, es sumamente delicado porque, no solamente, ratifica que el Paro Nacional no es un movimiento social espontáneo, sino que obedece a intereses políticos y electoreros de la Izquierda radical para hacerse al poder, sino que, además, pone en evidencia  las manos en las que se encuentra la educación pública de Colombia.

Esta nueva manera de hacer política no puede ser aceptada. Una campaña tan sórdida, tan envilecida que es sus “tácticas”  consiente muertes, heridos, destrozos de bienes públicos y privados, quiebra de empresas, pérdidas de empleo, empobrecimiento, enfrentamiento de clases, miedo, etc., para allanar el camino a la Casa de Nariño, solamente puede ser concebida por seres perversos y enajenados a quienes, obviamente, no puede permitírseles dirigir un país.

Ahora bien, que dentro de esa caterva de seres indeseables, se encuentren (con honrosas excepciones), quienes se supone están encargados de educar, a nuestros niños y jóvenes, es francamente inadmisible. Hay testimonios fílmicos y fotográficos que circulan por las redes sociales, de niños participando  en  marchas portando pancartas, cantando o arengando frases políticas. Nuestros niños y jóvenes no están siendo educados, esos individuos no están interesados en el desarrollo cognitivo de los alumnos, de allí los pésimos resultados en las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, sigla en inglés). A ellos los están adoctrinando y eso hay que denunciarlo. El ICBF y el gobierno tienen que tomar, inmediatamente, cartas en este asunto. Empezar por abrirles una investigación disciplinaria y no pagarles el mes y medio que los sinvergüenzas llevan sin trabajar, mientras buscan la manera de desmontar ese bastión político  comunista en que se convirtió FECODE.

A los integrantes del Comité Nacional de Paro, los camaradas congresistas y el candidato (el de las bolsas), que desde la sombra de las redes sociales trazan directrices y señalan “ciclos de movilización con objetivos estratégicos”, hay que judicializarlos, hacerlos responsables de todos los estropicios y, muy particularmente, del gravísimo problema de salud pública que estamos viviendo por el incremento de la mortalidad por COVID-19.

La comunidad científica ha resaltado en los últimos días que el impacto de las aglomeraciones del paro tuvieron efectos graves y evidentes, sobre los contagios y muertes de las últimas semanas en Colombia por cuenta del virus.

La Izquierda está, entonces, decidida a tomarse el poder a como dé lugar, y lo único que puede impedirlo es una Colombia unida y resuelta a defender su democracia. No me cansaré de decir que somos una sociedad buena, valiente y trabajadora que, a pesar de todos los problemas que tenemos, día a día intentamos mejorar el país, y no vamos a permitir que unos cuantos (100 o 200 mil a lo sumo), nos arrebaten lo que tanto nos ha costado levantar.

Bien dicen que el engaño y las mentiras tienen fecha de caducidad: ¡todo se descubrió!

@cdetoro

Publicado: junio 19 de 2021