Para nadie es un secreto que la FLIP no es una organización que defiende la libertad de prensa, de toda la prensa, sino de alguna prensa y de algunos periodistas, particularmente la de aquellos que militan en las filas del socialcomunismo.

Sus directores han sido, a lo largo de los años, activistas ensoberbecidos que convirtieron a esa ONG en un cuartel politiquero, olvidando su razón de ser.

La entidad está hoy en día en manos de un sujeto gris llamado Jonathan Bock quien hasta no hace mucho tiempo era un simple correveidile de Pedro Vaca persona que dirigió a la FLIP durante algunos años.

Bock acaba de sufrir un duro revés con ocasión del fallo de la tutela que él, en nombre de la FLIP, presentó en contra de Abelardo de La Espriella.

La historia es la siguiente. Como es de amplio conocimiento, De La Espriella tiene un largo conflicto judicial con la agresiva directora de la fábrica de noticia, ‘Noticias Uno’, una señora de apellido Tascón.

La FLIP, sin mayor fundamento distinto al de fungir como parte de una gavilla rabiosa, tomó partido por la Tascón, sin evaluar los elementos objetivos que hay en el pleito que esa mujer tiene con De La Espriella.

Ni corto ni perezoso, el jurista expresó su opinión -aunque produzca irritación en los cuarteles de la extrema izquierda, la libertad opinar no es un monopolio de los socialcomunistas- respecto del vergonzoso papel de la FLIP cuyos integrantes parecen pajes de los jefes de la desinformación y la fabricación de noticias. “Me importa un carajo lo que digan los de la @flip_org, un sindicato de ‘periodistas’ mamertos que solo defiende los intereses de la izquierda. Están acostumbrados a amenazar jueces y víctimas, para afectar la independencia judicial. La ley es para todos ¡Farsantes!”.

La reacción de Bock fue inmediata. Curioso que el cabecilla de una ONG que defiende la libertad de expresión y de prensa, interponga una tutela contra alguien que se limitó a hacer públicas sus opiniones.

En un juicioso fallo de 11 páginas, el juez encargado de analizar dicha acción, desestimó los argumentos y solicitudes del director de la FLIP, que básicamente pretendía que se decretara el silenciamiento de un ciudadano. Así como se lee.

Además, debe ser destacado que lo dicho por De La Espriella se ajusta a la realidad. La FLIP es un sindicato perverso de periodistas extremistas que se guarda silencio y voltea su mirada cuando un comunicador que no haga parte de la cofradía socialcomunista es objeto de persecución, matoneo, censura o amenazas.

En criterio del juez de tutela, el director de la FLIP no pudo probar que esa organización se encuentra en estado de indefensión frente al abogado entutelado. Igualmente, el juez hizo un fuerte llamado de atención por el abuso que se hace de las acciones de tutela, las cuales proceden contra particulares “cuando estos estén prestando un servicio público, o cuando con su conducta afecten el interés colectivo o respecto de aquellos que el solicitante esté en estado de subordinación o indefensión”.

En criterio del juzgado que denegó la acción de tutela, Bock “ha debido acudir al procedimiento judicial pertinente ante el juez competente para debatir los hechos que ha presentado en esta acción, ello porque la acción de tutela no se presenta como el medio eficaz para debatir los hechos allegados, dado que, ya fue dicho, no se probó su indefensión ante el accionado…”.

Equivocadamente, el jefe de una institución que propende por la libertad de prensa, creyó que podría callar a un ciudadano a través de maniobras mañosas e improcedentes ante la administración de justicia, en aras de defender los intereses de una periodista que dirige un noticiero reconocido por sus montajes, constreñimientos y falsedades.

Al señor Jonathan Bock, pero sobre todo a la FLIP, les salió el tiro por la culata.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 25 de 2021