Antes de que alguien afecto a Timochenko y compañía se le de por buscar denunciarme por injuria o calumnia por el título de este escrito, me permito recordarles que Rodrigo Londoño tiene 12 condenas por crímenes tales como homicidio agravado, secuestro extorsivo, daño en bien ajeno, terrorismo, rebelión, lesiones personales y hurto calificado, cuyas penas suman más de 448 años de prisión. O sea que a menos de que el proceso de la Habana sea milagroso y tenga la virtud de resucitar a los muertos, Timochenko seguirá siendo un asesino hasta el día de su muerte. Esa es la hoja de vida del candidato a la presidencia de las FARC. Mientras que todos los candidatos a cualquier cargo de elección popular tenemos que demostrar no estar curso en ningún tipo de investigación o delito, Timoleón Jiménez no tiene nada que mostrar excepto crímenes.

Que un criminal de lesa humanidad tan repugnante como Timochenko y sus camaradas sean candidatos es una verdadera afrenta a los colombianos, razón por la cual han venido siendo blancos del rechazo de los ciudadanos adonde quieran vayan. La razón para ese rechazo es sencilla: una de las razones de más peso por la cual ganó el NO en el Plebiscito era que los ciudadanos de bien no estábamos de acuerdo con la participación en política de los miembros de las FARC condenados por crímenes de lesa humanidad, y no estábamos de acuerdo no porque fuésemos unos necios enamorados de la guerra, sino porque va en contra de nuestra Constitución Nacional y de nuestros principios y valores. En el momento en que Juan Manuel Santos desconoce la voluntad del pueblo y la ley, deslegitima el acuerdo. Como el acuerdo no se cayó (como ha debido suceder) y Santos decidió maquillarlo para hacerlo pasar como un nuevo acuerdo (como sabíamos iba a suceder) los colombianos nos sentimos en todo nuestro derecho a rechazar y manifestarnos en contra de esas candidaturas.

Timochenko debería sentirse muy afortunado de que los colombianos de bien, cuando no estamos de acuerdo con algo, no nos vamos a las armas como él y es por eso que en vez de recibir tatucos recibe huevos. La ironía es que seguramente de alguna de estas manifestaciones en algún momento algún manifestante terminará judicializado y pagando más condena que el asesino Timochenko que no ha pisado una cárcel.

Les confieso que me preocupa que en este país las manifestaciones no tienen ningún efecto más allá de demostrar que hay un malestar y que, en este caso, pasará el tiempo y la gente se cansará de salir a cantarle sus verdades a Timochenko. A medida que pase el tiempo la falta de manifestaciones será interpretada como una aceptación de la participación en política de los bandidos y la imagen de ellos se empezará a normalizar ante los ojos de nuestros ciudadanos. La consecuencia grave de esto es que dentro de dos años son las elecciones regionales y ese es el verdadero botín político de las FARC. Timochenko sabe que no va a ganar la presidencia, pero se está prestando para canalizar toda la furia del pueblo y cansarlo para que el grupo, que es grande se transforme en el movimiento político alternativo para las regiones. Si no buscamos una salida legal y definitiva a esas candidaturas dentro de dos años habrá cualquier cantidad de gobernadores, alcaldes, concejales, diputados y ediles de las FARC. Y ahí sí se habrá instalado el castro chavismo en nuestro país…

@aniabello_r

Publicado: febrero 9 de 2018