Lo que algún día pareció una horrorosa quimera o un chiste de mal gusto está muy próximo a hacerse realidad; aun cuando lo advertimos mil veces, no es sencillo hacerse a la idea que un hombre que ha violado el Código Penal en su integridad, y que suma casi cinco siglos de condena pueda si quiera pensar en poner su nombre en un tarjetón para aspirar a la presidencia de la República.

Rodrigo Londoño Echeverry, alias Timochenko, es el jefe máximo de la guerrilla más sanguinaria en la historia de la humanidad, las Farc son una caterva de delincuentes que durante más de cinco décadas se han encargado de cometer las peores barbaridades en contra del pueblo colombiano. Pero que gracias a los afanes de Juan Manuel Santos por conseguir a toda costa el Nobel de Paz, revivieron de su peor crisis y se fortalecieron al punto de querer gobernar a los mismos colombianos que padecieron sus atrocidades.

En ninguna cabeza sana cabe pensar que alguien que ha asesinado, violado, secuestrado, hurtado, extorsionado, desplazado, privado de la libertad, traficado alucinógenos, sembrado minas antipersonales, etc., pueda andar por las calles de cualquier ciudad del país “como Pedro por su casa”, pero a este gobierno eso le pareció lo más normal de la vida, y no contento con esa bellaquería decidieron que esos crímenes aberrantes no tenían la necesidad de ser penados con prisión intramural, sino que cosechando hortalizas, barriendo las calles o cuidando unas maticas de coca era suficiente para resarcir el mal que han hecho y pasar directo al Congreso de la República o a la Casa de Nariño.

El pacto entre Santos y las Farc que firmaron en La Habana, previa la participación de criminales de lesa humanidad en política, fue ese uno de los motivos por los cuales nos opusimos a ese acuerdo execrable que está diseñado a la medida de los terroristas. No es difícil olvidar al presidente de los colombianos negando que Timochenko pudiera aspirar a la presidencia, hoy con el cinismo que caracteriza a Santos, sale desde Canada a decir que el cabecilla de las Farc no tiene impedimento para postularse a la primera magistratura del país.

Santos no era el único que lo negaba, también sus paniaguados servían de idiotas útiles para desmentir la participación de los criminales en la política colombiana, hasta algunos ingenuos de ocasión creían que esa pandilla de truhaneas que son las Farc, aceptarían ir a la cárcel y arrepentirse de sus delitos antes de vivir una vida en paz junto a la sociedad civilizada.

¡Ayyy si supiéramos o por lo menos fuéramos conscientes de lo que se nos avecina! Sólo nos resta continuar en esta lucha sin desfallecer, a los colombianos nos han advertido por todos los medios el destino que tendremos si continuamos nuestra marcha por esta vía, ojalá la llegada de Timochenko a la baraja de candidatos presidenciales nos ayude a abrir los ojos y darnos cuenta que vamos camino al despeñadero.

@MiguelCetinaC

Publicidad: noviembre 1 de 2017