Resulta lamentable observar cómo se ha perdido por completo la confianza en el sistema electoral colombiano, principalmente por las dudas que despierta la persona que está a cargo de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Solo hay dos explicaciones posibles: o Alexander Vega es un inepto e incapaz, o es el mayor de los corruptos, puesto en ese cargo para hacer favores. Sea cual sea la circunstancia, es urgente que ese individuo renuncie. 

Vega está en mora de dar un paso al costado; nadie entiende cuál es la razón por la se mantiene atrincherado en su cargo. ¿Será que continúa en él porque aún no ha terminado de hacer el mandado? No podemos olvidar que estamos hablando de una persona que, según lo denunció Andrés Guerra, en 2010 exigió $1.200 millones de pesos para asegurarle una curul en el senado. En una entrevista que Guerra concedió a Vicky Dávila, afirmó que: “Vega me saca un documento en el que me dice que mi escenario es difícil y que se necesitan recursos para que abran unas mesas para contar votos y poder recuperar mi curul… Me dice que el tema es de $1.200 millones para mantener mi curul. Mi esposa le dice qué mierda es esto”. 

Este es uno de los muchos sucesos cuestionables relacionados con este señor. Si hiciera una enumeración de todos, habría que acometer una labor enciclopédica.  Baste como ejemplo que uno de sus actos fue expuesto por Andrés Pastrana, quien en los últimos días presentó una queja disciplinaria en la procuraduría contra Vega por haberse negado a responder un derecho de petición para aclarar la transparencia del proceso electoral y la relación de Vega con INDRA, la empresa española que proporcionó el software de escrutinio para las elecciones -empresa que también se reunió con Petro-. 

Los errores que Vega ha cometido de cara en las elecciones son imperdonables, en especial cuando se trata de una persona con experiencia. Él no es prenda de garantía para nadie, tampoco lo son sus amigos. Como es el caso de Marco Emilio Hincapié, quien fue gerente de la lotería de Bogotá en la administración de Petro, y que hoy por hoy es el gerente electoral del pacto histórico, el mismo que actualmente firma las reclamaciones en Bogotá. Hincapié fue jefe de Vega. Una relación turbulenta que enciende todas las alarmas. 

Un tipo que le pidió plata a Andrés Guerra para ser senador y que fue empleado de una de las manos derechas de Gustavo Petro no es garantía de nada. Sus antecedentes en el lodazal de la corrupción son suficientes para exigir su dimisión. Y si a ello se suma su ineptitud, pues estamos en un caso insuperable. Cadena de errores: problemas con el sorteo de jurados; problema con la designación de testigos; día electoral con la consulta del censo; después, en la transmisión en la entrega de resultados, llega información incompleta, los ingenieros se dan cuenta y ellos tienen que completar dicha información.

Cualquiera de las circunstancias mencionadas con anterioridad son suficientes para que este presunto tramitador de favores renuncie. Amigos lectores: lo que está en juego es inmenso y no podemos permitir que continúe en manos de un tipo oscuro, con antecedentes asquerosos. El Registrador Vega es la versión colombiana de la arquitecta de la dictadura venezolana: la nunca bien ponderada Tibisay Lucena. 

@jarizabaletaf

Publicado: marzo 27 de 2022