Se ha escrito innumerables veces sobre el testimonio como prueba, su valoración en un proceso penal. Uno podría decir que desde que existe la declaración universal de los derechos del hombre y el ciudadano y para que a los seres humanos se les restrinja su libertad se le debe vencer en un juicio con base en una ley preexistente, incluso desde épocas antiguas se han utilizado a los testigos con el fin de probar o no ciertos hechos.

Con esto uno podría decir que no son nuevos los falsos testimonios y una prueba de lo dicho es que el legislador tuvo en la discusión sobre el código penal la diligencia de incluir un tipo penal específico para establecerlo como delito: “falso testimonio”.

En el año 2008 comenzó un fenómeno que se llamó la parapolítica, en él un grupo de magistrados auxiliares crearon un expediente fantasma con el fin de poder recoger material probatorio sin la necesidad de tener que controvertirlos con la defensa sino con el ánimo de viajar por todo el país y recoger testimonios de paramilitares contra dirigentes políticos, empresarios etc. No voy a ser iluso de negar la relación de muchos colombianos con grupos al margen de la ley llámese paramilitares o guerrillero o narcotraficantes que es básicamente lo mismo.

Lo que no me pueden negar es que en esos procesos de parapolítica dirigidos por Iván Velásquez se cometieron presuntos delitos de manipulación de testigos y fraude procesal como muchos de ellos lo dijeron en varias versiones donde señalaban al señor Velázquez cuando presuntamente inducía a que hablaran o no de cierta persona, en algunos casos varios columnistas dijeron que hasta ofrecían aguardiente para hacerlos hablar.

En un proceso muy cercano, el testimonio de un señor que se llamaba David Hernández López como testigo estrella de la parapolítica se le alargó la lengua y señaló que un magistrado lo indujo a que anotara algunas cosas sobre el político, y cuando se le preguntó que cuál era el magistrado, nunca quiso responder. Varios años después salió una grabación de ese mismo testigo donde aseguraba que iba a decir que magistrados lo presionaron para que se inventara cosas sobre varios políticos y lo asesinaron un día antes que revelara la grabación.

Este cartel siempre ha funcionado de la misma manera y en estos días cobra la libertad del expresidente y senador Álvaro Uribe, el político más popular de los últimos años. Esto demuestra que el mercado de testigos falsos sigue vigente en Colombia, engañando a la ciudadanía y a la administración de justicia. ¿La pregunta es, los testigos falsos si engañaron a la Corte o se están prestando para servirles a los testigos o un grupo político que siempre quiso ver a Uribe preso?

Lo que me resta decir es que perdemos todos los colombianos con esta decisión, pierden las instituciones, y pierde la democracia.

@CIROARAMIREZ

Publicado: agosto 6 de 2020