La investigación del denominado Carrusel de la Contratación, se construyó sobre algunas evidencias ciertas, las cuales estuvieron acompañadas de falsos testigos, hecho que se ha reflejado en el hundimiento de múltiples procesos en las últimas semanas, como son las absoluciones en juicio del concejal José Juan Rodríguez y la esposa de Iván Moreno, Lucy Luna. 

El tiempo, se ha encargado de comprobar que los fiscales que estructuraron ese caso, el cuestionado Juan Vicente Valbuena -que salió de la Fiscalía en medio de múltiples cuestionamientos- y Jaime Alfonso Zetien, se encargaron de reclutar a una cuadrilla de falsos testigos, con el propósito de dotar de espectacularidad el proceso con el propósito de llamar la atención de los medios de comunicación.

Valiéndose de personas dispuesta a hablar de cualquier tema, los fiscales lograron atraer la mirada de la opinión pública. Los testigos “contratados”, resultaron generosamente recompensados; muchos de ellos obtuvieron inmunidad total, otros fueron favorecidos con rebajas de pena, o beneficios penitenciarios. 

El deber ser de las investigaciones judiciales, es el de llegar a la verdad y buscar responsabilidades penales, en caso de que haya lugar a ello. Lo que hicieron Valbuena y Zetien, en el proceso del Carrusel, fue todo lo contrario, pues persiguieron infamemente a personas inocentes, mientras que pasaron de largo frente a los verdaderos responsables; muchos de ellos jamás fueron procesados y otros, terminaron con sanciones irrisorias, como es el caso de Julio Gómez, quien paradójicamente, cumplió su breve condena en las instalaciones del bunker de la fiscalía, quedando a la mano de los fiscales que lo utilizaron como un conveniente testigo.

Otro de los falsos testigos de Valbuena y Zetien, es el exsecretario de Salud Héctor Zambrano quien, a lado de Julio Gómez, Emilio Tapia y Federico Gaviria, fue el cerebro del saqueo a Bogotá. Ellos, fueron quienes planearon y se enriquecieron con las vergonzosas contrataciones para la red hospitalaria de Bogotá, entre otras, los tratamientos del VIH, las unidades de cuidado intensivo, y la EPS Capital Salud. Zambrano, destituido e inhabilitado por 16 años por la Procuraduría fue condenado por la juez 16 penal del circuito de Bogotá, quien fue enfática al advertir que no entendía como a este peligroso delincuente la fiscalía le otorgó principio de oportunidad, la funcionaria judicial igualmente cuestionó la credibilidad de las versiones contradictorias del procesado. Este testigo falso también mantuvo nexos ilícitos con los carteles que manejaron la contratación en el IDU, la Unidad de Mantenimiento Vial de Bogotá y la desaparecida EPS Saludcoop. En esta última, Zambrano consolidó una estrecha relación personal y de negocios con el cuestionado Carlos Palacino, asociación delictiva que operó en detrimento de la salud de los ciudadanos vinculados a esa EPS. Sobre estos hechos Valbuena y Zetien guardaron silencio cómplice. 

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Otros miembros del cartel de falsos testigos, fueron Manuel Sánchez, Inocencio Meléndez, Emilio Tapia, Juan Carlos Aldana -primo de Emilio Tapia- y el tristemente célebre, Federico Gaviria, quien aparece vinculado en todos los grandes casos de corrupción nacional. Primero en el Carrusel y ahora en Odebrecht. 

Cuando fue condenado, la juez 16 penal de Bogotá, fue enfática al advertir que Gaviria es un delincuente de altísima peligrosidad. A finales del año pasado, la Corte Suprema de Justicia, exoneró al exsenador Plinio Olano, por el caso Odebrecht. En su sentencia, quedó claro que Federico Gaviria es un profesional de la mentira que, en aras de lograr beneficios judiciales, no tiene problema ninguno en rendir falsos testimonios. 

Un alto funcionario de la Fiscalía General de la Nación, que conoce el modus operandi de Gaviria, le aseguró a LOS IRREVERENTES que “este individuo es un actor, acostumbrado a sumar insaciablemente a su matriz de colaboración cualquier hecho, pues está dispuesto a jurar que vio, escuchó, o que estuvo presente en cualquier situación, siempre y cuando aquello le sirva para obtener beneficios. Es impresentable que a pesar de ser investigado por falso testimonio, continúe siendo llamado como testigo en múltiples procesos”. 

Otro de los testigos profesionales al servicio de Zetien, es el exsubdirector del IDU Inocencio Meléndez quien ha rendido más de 100 declaraciones, todas contradictorias, ante diferentes autoridades e instancias en el caso de Bogotá. Es vergonzoso que por cuenta de sus testimonios sin corroboración probatoria técnica y/o científica este delincuente hoy se encuentre en libertad.

Emilio Tapia y su primo Juan Carlos Aldana, también declararon lo que en su momento necesitaron Valbuena y Zetien para estructurar sus procesos. Una imagen hace más que mil palabras. Tapia, que se enriqueció fabulosamente con el robo en la capital colombiana, recientemente fue visto en el carnaval de Barranquilla, bebiendo y pasándola en grande, mientras los bogotanos siguen padeciendo las consecuencias de sus ilícitos. Haber mentido, le trajo maravillosos réditos. 

El caso más complejo e indignante, es el de Manuel Sánchez Castro, un reconocido delincuente que supo moverse ante Valbuena y Zetien, fiscales que le ayudaron a no pagar un minuto de cárcel. 

Sánchez es, para muchos, uno de los cerebros de la operación criminal que se perfeccionó en Bogotá, ciudad a la que conoce como a la palma de su mano. Empezó como edil y alcalde menor del barrio Restrepo. Luego, se convirtió en “empresario-contratista”, que fue favorecido por muchas administraciones distritales y por las gobernaciones de Cundinamarca, Sucre y Córdoba. 

La propia fiscalía, lo ha denunciado por falso testimonio y no obstante el fiscal Zetien sigue utilizándolo como testigo en muchos de los procesos que aún lleva su despacho.

Una funcionaria judicial que conoce los pormenores del Carrusel de la Contratación, le aseguró a este portal que “Sánchez es el consentido del doctor Jaime Zetien. Él, lo ha tratado con mucha delicadeza; lo tiene con conductor y escoltas proveídos por la fiscalía”.

Con la llegada de Francisco Barbosa y su proyecto de modernizar a la fiscalía, es posible que los carteles de falsos testigos -y el festival de los principios de oportunidad- tengan sus días contados, como es el caso de la cuadrilla de testigos profesionales que continúan prestando sus servicios al fiscal que lidera el caso de Bogotá y que, por perseguir inocentes, ha permitido que los culpables sigan disfrutando de la inaceptable impunidad. 

@IrreverentesCol

Publicado: Marzo 10 de 2020