Social y políticamente por siempre y para siempre, los colombianos saben que Piedad Córdoba es, efectivamente, la comandante “Teodora Bolívar”.

 En Tibù, Norte de Santander, en julio de 2013 una mujer gritaba “Que viva el Catatumbo, que viva la negociación, que vivan las Farc, que viva la soberanía, que viva la independencia”.

Un año atrás, en el Cauca, esa misma mujer les dijo a los raspachines de coca “vamos a hostigar a los soldados y yo me responsabilizo de lo que digo. No vamos a permitir que se sigan robando el territorio y lo que es contra uno, es contra todos”.

En criterio de ella, el jefe terrorista, alias “Alfonso Cano”, no fue dado de baja por la Fuerza Pública, sino asesinado. Horas después de la operación en la que el Estado golpeó al cabecilla de las Farc, ella declaró que “han sido golpes muy fuertes, como el asesinato del comandante Alfonso Cano, con quien teníamos un muy fluido diálogo y de quien habíamos obtenido decisiones muy claras y contundentes de avanzar hacia la negociación política…”.

En Septiembre de 2007, meses antes de ser dado de baja, la mujer en cuestión visitó el campamento en el que se escondía el narcoterrorista alias “Raúl Reyes”. Dicho encuentro quedó registrado en un video cuya primera imagen es la de los dos contertulios saludándose de beso y abrazo.

En dicho video, se oye a la mujer aconsejándole al criminal que “sería muy importante la reunión con los familiares de los tres norteamericanos RETENIDOS con el presidente Chávez. Igualmente comandante, envíele un saludo a los familiares de todos los retenidos y a los presos políticos en las cárceles”.

Aquella es una muy reducida muestra de las manifestaciones públicas de Piedad Córdoba que develan, cuando menos, una infinita admiración y profundo respeto por la banda criminal que más dolor y terror ha sembrado en Colombia durante toda su historia.

Para la justicia, la señora Piedad Córdoba no es guerrillera de las Farc. Han considerado que las pruebas que reposaban en el computador de “Raúl Reyes” no tienen validez jurídica alguna y eso, aunque irrite, hay que respetarlo. Pero los hechos hablan por si mismos.

Todos los datos contenidos en el computador de “Raúl Reyes” son fidedignos. Y tan sí lo son, que la misma Fiscalía General de la Nación los ha utilizado para desenmarañar la fortuna de las Farc. Respecto de Piedad Córdoba, alias “Teodora Bolívar”, la cronología de los mismos, se ajustan a hechos que en efecto ocurrieron, como viajes y lugares en los que Piedad Córdoba estuvo y desde donde enviaba dichos mensajes.

En ellos se devela que Córdoba no era una simple simpatizante, ni aliada circunstancial, sino un cuadro de primerísimo nivel de las Farc que tenía la capacidad, por ejemplo, de decir cómo debía manejarse el asunto de los secuestrados que durante años tuvo la guerrilla confinados en campos de concentración inhumanos en lo más profundo de las selvas colombianas.

Uno de los mensajes contenidos en dichos aparatos electrónicos, que valga recordar INTERPOL certificó su veracidad al concluir que el contenido de los mismos no había sido ni manipulado ni adulterado, dice que Piedad Córdoba consideraba que “Íngrid (en referencia a Íngrid Betancourt) está flaca pero siempre fue flaca y que no se va a morir de eso. Que ella (Piedad Córdoba) cree que hay que soltar algo y entregárselo a Chávez en la frontera y que no sea Íngrid, ya que el resto les importa un carajo”.

Ese tipo de expresiones le deslucen a alguien que se presenta como defensora de los Derechos Humanos y más parecen las indicaciones que pueda brindar el determinador de un crimen atroz como es el secuestro de civiles.

Cuando un pato tienes plumas de pato, pico de pato, cuerpo de pato, camina como un pato, vuela y nada como un pato, pues es un pato. Lo mismo podría decirse de alguien cuyas expresiones van más allá de la admiración por una estructura armada ilegal. Piedad Córdoba, durante todos estos años no ha hecho nada para ocultar que es, en efecto, una miembro más de la guerrilla de las Farc.

Tuvo suerte. Primero en la Corte Suprema de Justicia y recientemente en el Consejo de Estado, corporaciones que decidieron no darle validez al computador de “Raúl Reyes”, por considerar que no se habían respetado los protocolos legales respecto de la forma como debe obtenerse y custodiar una prueba. Aquellos tecnicismos, propios de un Estado Social de Derecho, fueron su salvación judicial, pero social y políticamente por siempre y para siempre, los colombianos saben que Piedad es, en efecto, “Teodora Bolívar”.

 

@IrreverentesCol