Informe especial de Florian Schwab

Zurich, Suiza.

El controvertido almacenamiento del acuerdo Santos-Farc en el archivo nacional en la capital suiza de Berna sigue siendo tema en la política exterior de ese país. En el pasado mes de diciembre, el consejero nacional Andreas Glarner (Union Democrática del Centro, UDC), de derecha, había exigido explicaciones del canciller suizo Didier Burkhalter (Partido Liberal Radical, PLR) por medio de una interpelación, que es un instrumento a disposición de cada parlamentario para recibir informaciones a fondo sobre el manejo del gobierno.

En su respuesta, publicada el jueves pasado, el gobierno suizo afirmó algunas declaraciones hechas por el canciller en ocasiones previas: que el almacenamiento del documento en Suiza no prejuzga de ninguna manera el estado jurídico o la validez de dicho acuerdo, ni su calificación por las Farc y el gobierno colombiano como “acuerdo especial humanitario” bajo las Convenciones de Ginebra.

Pero en la respuesta del gobierno también surgieron elementos nuevos: Primero, en este momento, las dos versiones del acuerdo están en manos del gobierno suizo y que el gobierno colombiano no solicitó la devolución de la primera. Además, por primera vez, el gobierno suizo reconoció que nunca había aceptado recibir un documento calificado por sus autores como “acuerdo especial humanitario” para deposito en el archivo federal. En ese orden de ideas, el depósito del acuerdo Santos-Farc constituye una novedad inaudita en el derecho internacional.

Desde el punto de vista legal, Suiza aclara que el almacenamiento no convierte al país en estado depositario del acuerdo Santos-Farc. Un estado depositario asumiría responsabilidades en cuanto a la implementación y validez del acuerdo. Al contrario, según el gobierno suizo “el almacenamiento del acuerdo no está de ninguna manera vinculado al hecho de que Suiza sea el estado depositario de las Convenciones de Ginebra”.

Lo anterior nos  obliga a preguntarnos ¿por qué el acuerdo –las dos versiones del mismo- pretende que “el séptimo ejemplar original se depositará inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra”?

Cada vez hay menos coherencia jurídica entre lo que pretende ser el acuerdo Santos-Farc y lo que es según el derecho internacional humanitario, un “acuerdo especial”.

@Schwab_Suiza

Publicado: febrero 20 de 2017