Como si no tuviéramos bastante con la delicada situación que estamos viviendo por cuenta del Covid-19, como para tener que lidiar también con los conflictos, las controversias y el malestar que causa la alcaldesa de la capital, Claudia Nayibe López.

La alcaldesa, que bien sabemos llegó a ese cargo para poderle apuntar a su verdadero objetivo que es la presidencia en 2022, ha podido tomarse la molestia de leer el artículo 315 de la Constitución Política de Colombia, donde están consignadas las atribuciones del alcalde y enterarse de que en el primer punto dice: “Cumplir y hacer cumplir la Constitución, la ley,  los decretos del gobierno, las ordenanzas y los acuerdos del concejo.”

El afán de protagonismo que mantiene, más esa doctrina populista que profesa y que se incrementa peligrosamente en medio de las calamidades, porque es ahí cuando más réditos políticos cosecha, explican que dicha señora se atreva a objetar, desconocer o manipular tan olímpicamente las decisiones tomadas por el presidente Iván Duque. Por fortuna, como vulgarmente decimos, ella no se manda sola y, gústele o no, el manejo del orden púbico y de las emergencias sociales, son competencia del Presidente.

Sus frases, destempladas unas y  repugnantes otras, como: “el lunes va a entrar lo que está organizado, algunas obras de construcción nada más, ¡nada más! (…) porque, de lo contrario, están jugando con la vida de la gente humilde, ¡humilde!” y “con la gente humilde de Bogotá no va a jugar nadie, nadie mientras yo sea alcaldesa (…) la vida de la gente humilde vale igual que la de los empresarios o los presidentes”. O, cuando anota que permitir que empiece a laborar parte del sector manufacturero “son riesgos a la loca porque los que hacen presión van a estar tranquilísimos en su casa elegantísima haciendo tele trabajo” y que a ella sí le “importan los niños y los jóvenes de Bogotá, entonces no les matemos los papás”.

 Contrastan con las conciliadoras, sensatas y mesuradas frases del presidente Duque, un individuo capaz y honesto que se ha entregado en cuerpo y alma a tratar de sacarnos de esta tragedia de la mejor manera posible, velando por la salud y el bienestar de todos los colombianos, que se supo rodear de un excelente  equipo de expertos en los diferentes temas que requiere esta dificilísima contingencia.

Doña Claudia Nayibe, en vez de despilfarrar seis mil millones en medios para exaltar las bondades de su obra, ahora cuando el dinero se hace más necesario, y de andar de emisora en emisora auto alabándose, debería ocuparse más por los serios problemas que está presentando su ciudad, que por lo que alcanzamos a ver por televisión es un desastre.

Por andar en campaña y buscando culpables para justificar su incompetencia, se le pasó el tiempo que ha debido emplear en la preparación para la apertura parcial del lunes 27 de abril.

Qué horror tener que sufrir esa alcaldesa, ¡como si no fuera suficiente con la pandemia!

@cdetoro

Publicado: abril 25 de 2020