Estos ya cincuenta días de paros, movilizaciones y actos de violencia deberían darnos la oportunidad de reflexionar sobre lo que a lo largo de los años hemos hecho bien o mal como nación, sobre si esto ha sido lo que cultivamos durante años con malos gobiernos, gobernantes mediocres o simplemente nos lo estamos ganando en una rifa.

Nada ha sido fácil para nuestro país desde su constitución como república, inclusive antes de la independencia ya estábamos peleando, las envidias pululaban y la corrupción era una constante en nuestra administración pública, nada más acodémonos de la noche septembrina.

Hoy después de más de doscientos años de historia republicana seguimos teniendo muchos de esos problemas endémicos como la pobreza rural, la desigualdad, la violencia, pero sobre todo una incapacidad gerencial de lograr los cambios que necesitamos para surgir y convertirnos en un lugar más próspero donde quepamos todos y donde la envidia por el vecino no se vuelva una guerra mas.

Los intereses particulares de muchos, la desidia de dirigentes que no hicieron la tarea nos han llevado a punto donde a la misma población le queda difícil definir entre lo bueno y lo malo y entre lo correcto y lo incorrecto. Hoy el triunfo social de una persona y su éxito está dado más por la capacidad económica independientemente de su origen que por su grandeza moral.

Aunque llegar al fondo de los problemas de nuestra educación y la falta de oportunidades de la población más vulnerable será complicado, hay temas de fondo a los cuales se les ha sacado el cuerpo por años, ningún gobierno ha querido enfrentarse con el magisterio, con sus prebendas, con su falta de compromiso con el futuro, el resultado de todo esto es el monstruo que es hoy Fecode.

En temas de corrupción tampoco podemos levantar la frente, es más, pienso que día a día se ha venido perfeccionando, nuestros dirigentes han pasado del burdo robo o la coima a estructuras profesionales que se dedican a tumbar al Estado. Tenemos hoy una nueva generación de políticos que yo llamo los “Corruptos pero eficientes”, son aquellos que roban, pero hacen obras, por cuenta de esto muchos tienen hoy el favor popular, pero se han venido enriqueciendo por años a costa del Estado. A todas estas, un simple muestreo de ingresos anuales frente a patrimonio actual de muchos de estos empleados públicos estoy seguro daría resultados inesperados.

Por todo lo anterior es totalmente comprensible que estemos a punto de perder lo poco que se ha logrado, la posibilidad de un gobierno de izquierda populista está a la vuelta de la esquina, llevamos muchos años engordando esa marrana, no porque vayan a cambiar y mejorar el país, o porque los líderes de ese progresismo sean la solución, lo contrario, son peores, más corruptos, más dependientes del erario y más indolentes frente a la población vulnerable.

O cambiamos o nos cambian, los colombianos debemos entender que llegó el momento que anteponer el bien general sobre lo particular y demostrarnos que somos más que lo que hasta ahora hemos sido.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: junio 21 de 2021