Se conoce como solidaridad, el valor a través del cual las personas se unen en propósitos comunes, desarrollan compromisos, intereses o ideales sobre los cuales buscan construir y soportar los proyectos comunes.

También la solidaridad puede entenderse como una forma de sumar a los propósitos de otros, brindando apoyo para que sus causas sean alcanzadas.

En el mundo actual, que es tan competitivo, apresurado y quizás fugaz, muchos consideran que la mejor forma de sobrevivir es buscando el máximo beneficio, pero individual. Personas que piensan exclusivamente en sí mismas, y actúan basadas en su propia conveniencia, muchas veces, sin poder comprender el valor de la solidaridad.

En nuestro país, cuando ocurren desastres naturales, como ocurrió recientemente en Mocoa o en Manizales y hace algunos años en varios municipios del Atlántico, al romperse el canal del dique, se logra movilizar la solidaridad de muchos, para atender a los miles de damnificados. También cuando alguien padece una enfermedad o siente hambre o vive en extrema pobreza, se logra despertar la solidaridad de muchos.

Sin embargo, en Colombia hemos olvidado ser solidarios con quienes han sido victimas del terrorismo, de los ataques a pueblos enteros, a las estaciones de policía. Hemos olvidado se solidarios, con quienes por defender nuestra seguridad han sido victimas de explosiones, minas antipersona o ha perdido a sus familiares. Más aún, estamos poco a poco, dejando en el olvido a los niños que se llevaron reclutados a combatir en medio de violaciones y ha sufrido el quebrantamiento de todos sus derechos y a sus familias que con desesperación y ansiedad los esperan. También a los secuestrados de los que hoy nadie da razón, y a sus familias. Y hemos pasado a tolerar, sin aflicción, los atropellos que están cometiendo las llamadas disidencias, como el secuestro del funcionario de la ONU, de quien nadie da razón a su familia.

¿Qué está pasando con la solidaridad en los colombianos?

La formación en el valor de la solidaridad depende esencialmente de la familia, pero también de la educación, en el aula de clase y todo el entorno educativo, para donde vamos con un servicio esencial en donde llevan más de un mes en paro.

¿Cuál es la solidaridad de los colombianos que dejamos solos a los niños que no están recibiendo el servicio educativo? ¿y a los maestros que no encuentran respuestas en el gobierno en el que ya pocos creen?

Estamos dejando solos a nuestros niños, aceptamos que un servicio básico y con calidad se deje de prestar. La consecuencia con esta interrupción, es el aumento de brecha social entre los ciudadanos colombianos. Niños de Colombia, que tienen educación y la mayoría, que ni la reciben.

Más grave aún, cuando el servicio educativo en el departamento de La Guajira este año no ha sido prestado, y ha tenido que emitirse un fallo de la justicia llamando la atención al gobierno para que rápidamente corrija esta situación.

De igual manera, estamos dejando solos a quienes defienden los intereses y el bienestar general de los colombianos. Tantos servidores y funcionarios públicos consagrados a su labor y función, que sufren el desprecio generalizado por la función publica, la desinstitucionalización que ha liderado el gobierno y por los continuos escándalos de corrupción que en la práctica no se han evitado.

Frente a todos estos hechos, es la solidaridad de los colombianos de bien, la que debe primar en un momento tan alterado para el país. Inicialmente dentro del grupo familiar y preparándonos para actuar en comunidad y fortalecidos. Lo que estamos viviendo es un verdadero desastre, un desastre institucional, el cual nos debe convocar a todos.

La solidaridad de todos es necesaria, para ajustar el rumbo, ratificar la unión y dar origen a comunidades compactas y sólidas, con plena capacidad de empezar las transformaciones que el país necesita, construyendo verdaderos lazos sociales entre sus miembros.  Es la unión de los colombianos en el bien común, a través de la recuperación institucional, empezando por la familia y las organizaciones comunitarias, sociales, empresariales y las diversas formas organizativas, esa gran transformación necesaria y urgente para recuperar a Colombia, sobre las figuras individualistas, que solo buscan su propia conveniencia.

@ForerohElvira

Publicado: junio 12 de 2017