El SITP empezó mal y sigue mal. Y las administraciones no han sido diligentes a la hora de solucionar deficiencias.

Cuando Andrea** vio las noticias de los cuatro robos en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), la semana pasada, no se sorprendió. Ella, mejor que nadie, sabía de qué le estaban hablando. Y es que el año pasado al salir de su trabajo, en el centro de la capital, tomó su tradicional ruta del SITP, que la lleva a su casa. Sin embargo, en un paradero, dos hombres se subieron y en cuestión de segundos sacaron sus respectivos cuchillos para atracar a los pasajeros del bus.

El conductor del SITP, al percatarse de la situación, aceleró lo que más pudo y luego frenó en seco. Los dos asaltantes cayeron al piso y esta oportunidad fue aprovechada por varios pasajeros para desarmarlos e inmovilizarlos. Posteriormente, se acercaron a una estación de Policía y los entregaron. ¿Qué pasó después? Andrea no tiene idea. “¡Vaya uno a saber si los soltaron! Pues eso pasó la semana pasada”, dice con resignación.

Lo preocupante es que esta es solo una historia de muchas. Incluso, el año pasado se llegó a afirmar en la prensa que, por lo menos, se registraba un robo al día en el SITP. Hecho, que por supuesto, llena de temor y desconfianza a los capitalinos, debido a la inseguridad que se presenta en el sistema.

Sin embargo, y para tristeza de los bogotanos, esos no son los únicos problemas del SITP. A la mencionada inseguridad se le suma la crisis económica del sistema, el mal estado de los buses, la alta tasa de accidentalidad, las denuncias de los conductores por las malas condiciones laborales y los “pasajeros fantasmas”.

Pero esto no es de ahora. El SITP empezó mal y sigue mal. Y las administraciones no han sido diligentes a la hora de solucionar las deficiencias. ¿Recuerdan los problemas con las tarjetas y la falta de pedagogía con los usuarios, cuando comenzó a funcionar el SITP? ¿Recuerdan al inicio los buses vacíos porque la gente no conocía las rutas? ¿Recuerdan la medida de los buses “SITP Provisionales”, para cubrir los retrasos en la implementación del sistema? Pues estos últimos no han sido tan “provisionales”, ya que siguen operando y les han hecho varias prórrogas.

Adicionalmente, y como si esto no fuera suficiente, hay cifras del Sistema que asustan. Estas son algunas: en promedio se registran 18 accidentes diarios; en el 2016 se presentaron 5 mil accidentes y 76 lesionados; el sistema adeuda $145 mil millones de pesos en repuestos (por eso el gremio de autopartes decidió no venderles más); el déficit del Distrito por financiar el sistema en el 2016 es de $616 mil millones de pesos (sin contar las graves pérdidas que están teniendo los operados privados del SITP).

Y si aún cree que esto no es grave, hay más: la administración no está haciendo revisión del estado de los buses porque dice que es “imposible”; los conductores no cuentan con espacios para descansar o ir al baño; además, estos últimos afirman que les ordenan no recoger pasajeros en ciertos trayectos (es decir, cobran por recorridos con “pasajeros fantasmas”).

Pero, ¿quiere comprobar usted mismo la gravedad de toda esta situación? Salga a la calle y fíjese en los buses del SITP. Se dará cuenta de las llantas lisas de muchos de estos vehículos  y eso, indudablemente, es un peligro para la vida de los bogotanos. Incluso muchos usuarios, con quienes tuve la oportunidad de hablar, me decían que cuando llueve se entra el agua en algunos buses; que algunos conductores manejan de forma temeraria y no se detienen en los paraderos; que el aseo es deficiente, en fin.

Alcalde Peñalosa: Una de sus banderas ha sido el transporte público, pero no me cabe la menor duda que este debe ser digno y seguro para las personas. Y el SITP hoy no lo es. Lo más triste es que la Secretaría de Movilidad le pasa la pelota a los operadores privados, estos a los de TransMilenio, y ellos, a su vez, a la Policía de Bogotá. Y así sucesivamente. ¿Cuándo vamos a tener su pronunciamiento y las “nuevas medidas” relacionadas con el mejoramiento del SITP, Alcalde? ¡Está en mora!

@Tatacabello

Publicado: febrero 3 de 2017