Sin duda Colombia será un nuevo país después del próximo siete de agosto, cuando tome posesión el Doctor Iván Duque como nuevo Presidente de la República. Y no sólo por las circunstancias que rodearon su elección, como por ejemplo, el hecho de ser el más joven y el más votado de los presidentes de este y del anterior siglo, sino por los cambios institucionales que deberá impulsar, implementar y dar cumplimiento en su condición de ser el servidor público de más alto nivel.  

En cumplimiento del orden constitucional y legal, estrenará el “Estatuto de la Oposición Política y derechos de las agrupaciones políticas independientes”, ley estatutaria que se encuentra en la Corte Constitucional en juicio de constitucionalidad previo y que pronto deberá ser sancionada. Por virtud de esa disposición, comienza una era de erradicación de las inadecuadas prácticas de malsano contubernio entre el poder ejecutivo y miembros del legislativo para sacar adelante la agenda de gobierno. Contrario a lo que muchos colombianos piensan y desean, viene un proceso de resurgimiento de los partidos con el consecuente fortalecimiento de sus bancadas.  

A más tardar el primero de septiembre de este año, todas las agrupaciones políticas con representación en el Congreso de la República y con personería jurídica, deberán definir a través de sus bancadas, si van a comportarse como agrupaciones de gobierno, o se declaran en oposición o independientes. La única agrupación política que ya tiene definido su destino es el Centro Democratico: Es uno de los partidos de gobierno. 

El Presidente electo, tendrá que decidir para autogarantizarse la gobernabilidad que necesita, a cuales partidos políticos convoca para que se constituyan en agrupaciones de gobierno. Eso se reflejará en la conformación de su gabinete, puesto que con la sola bancada del Centro Democratico, no garantizaría la gobernabilidad que requiere para sacar adelante su programa de gobierno y la consolidación del Plan de Desarrollo. El gobierno del Presidente Duque, tendrá mucho de verdadero parlamentarismo en un régimen presidencial en el que se comenzará a ver desaparecer el lentejismo y la mermelada como expresiones de corrupción. Será un régimen de transición en el que Gustavo Petro tendrá la oportunidad de consolidarse obligadamente como el líder de la oposición, frente a la coalición de los partidos de gobierno. Coalición de partidos, que tendrá la obligación de hacer una gestión de gobierno transparente y cercano a las regiones. Seguramente el partido Conservador se entregará a las orientaciones de la vicepresidente Marta Lucia Ramírez y del expresidente Andrés Pastrana Arango.

Aquellas agrupaciones políticas que se declaren en oposición al gobierno, tendrán garantías y prerrogativas que resultan novedosas para nuestra cultura política. Contarán con espacios y acceso a los medios de comunicación, derecho a réplica y a presupuesto adicional para el funcionamiento como partido, derecho a sesión especial para la discusión del Proyecto del Plan de Desarrollo. Sin duda las FARC como partido escogerán ese camino y allí se encontrarán en la lógica con Petro. 

Colombia no volverá a ser como antes. Sera mejor e Iván Duque que se encuentra en la mejor etapa de su vida, será la garantía de la reconciliación entre colombianos y el gran soporte para que el expresidente Álvaro Uribe sea ahora sí, respetado y cese, la carrera de hostigamientos que se desencadeno en su contra, desde 2010. Con él y los demás expresidentes los colombianos tenemos el derecho a la reconciliación y a la verdadera paz estable y duradera. Con que el Presidente Duque haga un gobierno claro, transparente y de reconciliación nacional, dándole las garantías de la ley a la oposición, estaremos todos los colombianos, en lo político, satisfechos. Viva Colombia y viva la paz bien hecha.   

@AlirioMoreno

Publicado: junio 19 de 2018