La tecnología en medicina es imparable. Cada día aparecen publicados los resultados de  nuevos adelantos y quedamos fascinados como los procedimientos de mínima invasividad jalonan las técnicas quirúrgicas y en  especial las de mi especialidad: la neurocirugía. Llegar a las profundidades del cerebro sin abrir el cráneo, fascinante.

Imaginen un paciente que tiene un temblor intratable secundario a una Enfermedad de Parkinson. Ha agotado todos los tratamientos farmacológicos, académicos y no convencionales. Su vida se ha limitado por los movimientos involuntarios, derrama el café que le ofrecen los amigos y la sopa del almuerzo esta borrada del menú. Su disfrute de vida y calidad funcional: precario.

Múltiples consultas médicas hasta que por fin se le recomienda un tratamiento novedoso y no invasivo. Lo acepta y acude al hospital para realizarse un  tratamiento de cirugía funcional para el trastorno del movimiento anormal. Es candidato para el tratamiento de  Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad. Llega al centro hospitalario; en la suite quirúrgica, con la guía de Resonancia Magnética Funcional (tres TESLA) se hace un meticuloso proceso de planeación anatómica. Se determina el blanco donde se hará la lesión cerebral que le quitara el temblor.

Este blanco seleccionado, la neurona disfuncional, se define  como punto diana; es un pequeño sitio en el tálamo del paciente (núcleo ventral). Se determina exactamente su localización en las profundidades del cerebro. Está despierto y es testigo como el ultrasonido   le produce una lesión por hipertermia que le mejora el temblor. Este procedimiento dura alrededor de tres horas, permanece hospitalizado 24 horas y al día siguiente regresa a su casa sin temblor. 

La cirugía del presente: ambulatoria, sin abrir el cráneo, precisa, excelentes resultados y con mínimo riesgo Requisitos: selección adecuada del paciente, imagen guiada por una resonancia magnética de alta resolución (absoluta precisión, no se permite error de un milímetro) y la aplicación del Ultrasonido Focalizado (HIFU)

La técnica del ultrasonido focalizado se parece a la que utilizamos con un lente para focalizar los rayos solares y producir un hueco en una hoja. Al paciente se le coloca un casco con múltiples transductores y alineado con la computadora del resonador en forma tal que todos los rayos emanados se concentran en un solo punto.

Las posibilidades futuras de esta técnica quirúrgica son sorprendentes. Tomemos por ejemplo, las alteraciones del afecto como la depresión. Se ubica con el resonador el centro cerebral de la tristeza. Se localiza el punto diana y se produce la lesión con ultrasonido. El paciente tienen una mejor opción para seguir con su tratamiento psiquiátrico y la respuesta farmacológica es de mayor favorabilidad. 

Veamos el cerebro del adicto. Tiene el problema fijado en el centro de recompensa cerebral, se determina con precisión este blanco y allí se focaliza el ultrasonido. Se sueltan las cadenas de la adicción. Los resultados expuestos por el Profesor Andrés Lozano, neurocirujano español quien tiene su centro de trabajo en Toronto, considerado padre del método, son halagadores y optimistas. (XXXVIII Congreso Latinoamericano de Neurocirugía)

Como coadyuvante en el tratamiento de los tumores cerebrales. EL sistema nervioso central tiene un filtro que no permite que las sustancias ingresen, es la barrera hematoencefalica y la gran limitante natural para la eficacia de los medicamentos. Pensemos en los pacientes con tumores cerebrales; si podemos alterar esta barrera abriendo sus poros, la eficacia de las drogas que utilizamos para los pacientes con tumores cerebrales mejoraría. Menos dosis y por supuesto efecto colateral sumado a  mejor control del crecimiento del tumor.

Soñemos en el campo de las enfermedades degenerativas tipo Alzheimer; derrumbar el muro del aislamiento que las proteínas anormales producen y que impiden la comunicación entre las neuronas, es una gran esperanza para estos pacientes y sus familias.

Con este método no hay riesgo de infección o de hemorragia. No se hace orificio en  el cráneo. Su seguridad asombrosa; todo está calculado en tiempo real con el resonador lo que le garantiza al paciente la precisión del disparo. Precauciones como el control  de la temperatura en el cuero cabelludo (se maneja enfriando el casco) y la limitante  en pacientes con cráneo grueso pues no permite el ingreso eficaz de las ondas del ultrasonido.

Un paso más cerca para despejar el enigma del cerebro; la cirugía del futuro ya está disponible. Todo con evidencia médica.

@Rembertoburgose

Publicado: enero 11 de 2019