Para combatir a la corrupción, hay que recuperar el dinero robado. Al padre de Benedetti le aparecieron $100 mil millones.

Una de las frases más populares de Garganta Profunda, el testigo estrella del caso Watergate que terminó con la renuncia del presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, fue “Follow the money” –Siga la ruta del dinero-.

Aquella es la clave del éxito para desenredar cualquier caso de malversación de recursos. Al decir popular, tanto la riqueza como la belleza son inocultables. En el caso de la corrupción, cuando una persona pasa de la noche a la mañana de la pobreza a la riqueza, resulta casi imposible no encontrar dónde está escondida su fortuna.

El senador Armando Benedetti, desde hace muchos meses está en la mira de la justicia. Las revelaciones hechas por LOS IRREVERENTES de su evidente participación en el saqueo al fondo de prestaciones del magisterio en Córdoba, uno de los departamentos con mayores índices de pobreza de Colombia, han servido para que el senador estrella del santismo esté siendo investigado por la corte Suprema de Justicia. (Al respecto, lo invitamos a leer “Auge y caída de un corrupto”).

La fiscalía, que no tiene competencia constitucional para investigar a Benedetti dado que él goza de fuero, sí ha hecho algunas pesquisas en el patrimonio de su familia.

Su padre, el exministro samperista Armando Benedetti Jimeno, experimentó un exagerado incremento de su fortuna entre los años 2014 y 2015, cuando precisamente se estaba produciendo el desfalco a la educación en Córdoba.

Existen testimonios que dan cuenta de la entrega de dinero en efectivo a Benedetti. Así mismo, distintos protagonistas de esa operación criminal, señalan al congresista  de ser el cerebro del plan delictivo.

Para las autoridades resulta en extremo sospechoso que el padre del senador haya pasado de declarar ingresos de no más de $200 millones de pesos al año, a reportar una suma superior a los $100 mil millones de pesos.

Este caso, que se ha convertido en una de las prioridades de la fiscalía, no solo por involucrar al padre y a los hermanos del doctor  Benedetti –entre ellos, la embajadora en Panamá, Ángela Benedetti-, sino porque dos testigos fueron asesinados va a arrojar resultados muy rápidamente, tal y como se lo confirmó a este portal uno de los investigadores de la fiscalía.

El exministro Armando Benedetti Jimeno y su hija, la embajadora en Panamá, Ángela Benedetti Villaneda

Esta misma fuente asegura que el ente investigativo se ha fijado el objetivo de ponerle fin a la impunidad que durante años ha acompañado al clan Benedetti, cuyos integrantes continúan creyendo que gracias gran poder político que poseen, evitarán que la justicia actúa en su contra.

Lo que no se entiende es porqué el magistrado que lleva el caso de Armando Benedetti, Fernando Castro, quien tiene suficiente material probatorio en contra del parlamentario, le esté dando largas al asunto y, pasados más de 6 meses de tener el expediente en su despacho, aún no lo  haya ni siquiera llamado a rendir versión libre.

Mientras en la fiscalía no tienen duda alguna de la participación de Armando Benedetti en el saqueo al departamento de Córdoba, en la corte Suprema aplicaron una suerte de “plan tortuga”. ¿Estarán ganando tiempo, o estarán, como en la fiscalía, siguiendo la ruta del dinero para tener una prueba contundente?

En su defensa, tanto el senador Benedetti como su padre, han alegado que todo esto responde a un montaje urdido por la oposición política y de manera privada han enviado mensajes a la dirección de LOS IRREVERENTES, tendientes a que este portal se abstenga de seguir investigando y publicando informaciones relacionadas con el caso en cuestión.

LOS IRREVERENTES acusan recibo de las “amables” razones del congresista Benedetti y ratifican que su bandera es ejercer un “periodismo sin censura”.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 5 de 2017