Gustavo Petro es un peligro real para nuestra democracia. Por lo que hasta ahora ha dicho públicamente en sus manifestaciones multitudinarias, el país ha quedado perfectamente notificado de lo que ese individuo es capaz de hacer si resulta elegido en las elecciones presidenciales de este año.

Es innegable que sus propuestas, regresivas y atentatorias contra las libertades humanas, económicas y democráticas, han calado en un sector de la sociedad. En un país de campesinos pobres, resulta seductora la promesa de expropiar la tierra de los ricos para regalárselas a quienes nada poseen.

En un país con tantas dificultades financieras, es posible que más de uno se deje encantar con el slogan de que los bancos privados son los responsables de la pobreza de la gente.

Petro, además de ser un vendedor de ilusiones, es un irresponsable promotor del odio y de la lucha de clases.

El país empezó a hacer conciencia frente al peligro que encarna el candidato chavista. De acuerdo con la más reciente encuesta de Cifras y Conceptos, el candidato uribista Iván Duque registró un incremento de 14 puntos porcentuales respecto del mes de enero, obteniendo una intención de voto del 22%, empatando con el chavista Gustavo Petro.

De esa encuesta, además del importante repunte del candidato uribista, llama la atención el retroceso de Sergio Fajardo, quien pasó del 19 al 11%.

Su falta de posiciones claras, su ambigüedad y falta de contundencia, estrategia que ha utilizado para mimetizar su militancia en la izquierda, le están pasando cuenta de cobro. La designación de la belicosa Claudia Nayibe López como su fórmula vicepresidencial, una mujer que recurre a insultos, ordinarieces, calumnias y vulgaridades para hacer política, ayudará para seguir hundiendo la candidatura de Fajardo.

La campaña hasta ahora comienza. Los enemigos del uribismo no han ahorrado esfuerzos para tratar de atajar, con guerra sucia, el crecimiento vertiginoso e imparable del Centro Democrático.

El tablero definitivo quedará configurado el 11 de marzo cuando se conozca la integración del Congreso. El CD le apuesta a aumentar su representación en el Senado y la Cámara de Representantes. Así mismo, deberá conocerse el resultado de la consulta y cuál será la fórmula que se integrará para serle presentada a los electores en la primera vuelta, que tendrá lugar en el mes de mayo.

No hay que caer en triunfalismos, pero sí hay que destacar el fruto del trabajo disciplinado, coherente y permanente del presidente Uribe, de su candidato Iván Duque y de todos los aspirantes a Senado y Cámara.

En 2016, con ocasión del plebiscito todos los analistas y los medios de comunicación oficialistas, despreciaron la capacidad electoral del presidente Uribe. Muchos quedaron estupefactos cuando la registraduría reveló los resultados de aquella votación en la que, contra todo pronóstico, Uribe en solitario logró que el NO se impusiera en las urnas.

En 2018, la operación volverá a repetirse. El 11 de marzo, el resultado que arrojarán las urnas, demostrarán que sí es posible atajar al candidato chavista, Gustavo Petro.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 2 de 2018