El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de comunicar al mundo su perspectiva de desaceleración de la economía global en el 90% de países. El riesgo al que nos exponemos, está anclado a la guerra comercial entre China Y estados Unidos, a las decisiones del Brexit y a la situación de inestabilidad en Europa por cuenta de la desaceleración en Alemania.

Resulta que la presión sobre el crecimiento económico se cierne sobre los países cuyas economías están en una fase de transición (como la colombiana) donde la productividad de los factores depende en gran medida de las relaciones internacionales, de ahí que ya no solo baste con organizar la casa, sino que dependemos de las decisiones del resto del mundo, lo que hace aún más complejo el direccionamiento de la política económica para mantener indicadores positivos en función del ciclo económico.

Estamos mirando lo general pero no la minucia y me refiero a que el Gobierno Nacional está poniendo todos sus esfuerzos por mantener la economía colombiana a flote, mientras el Iceberg de la desaceleración amenaza con causar estragos a nivel interno. De ahí que los colombianos deban saber que la estabilidad macroeconómica sea una de las prioridades más valoradas de nuestro presidente sumado por supuesto a un efecto fiscal positivo del cual el Ministerio de Hacienda trata de encausar en el cumplimiento de las metas de gasto e inversión social, al otro lado, tenemos un Banco Central que se esfuerza por mantener la política monetaria en un contexto de baja inflación y eficiencia sobre la demanda interna.

Así las cosas, si la economía colombiana dejara de crecer, sería a causa de un mal manejo de la política económica en un entorno de incertidumbre sobre las inversiones a nivel interno y la preferencia de los inversionistas por nuestro país, es bien sabido que el multiplicador de la demanda se da a partir del fortalecimiento del ingreso nacional vía diversificación del portafolio productivo de la nación.

Si dejáramos de crecer, las expectativas de empleo se reducirían por la caída de la inversión privada, el endeudamiento interno tendería al alza, las relaciones comerciales se deteriorarían a nivel de inestabilidad cíclica, la balanza comercial incrementaría su déficit y el financiamiento interno podría no reaccionar a las necesidades del país por cumplir los objetivos de crecimiento y desarrollo contenidos en el plan.

No obstante, el gobierno sigue apostándole al crecimiento económico precisamente porque un nivel superior al 3.0% garantiza las posibilidades de expansión en condición de estabilidad macroeconómica, los mercados reaccionan positivamente en países donde la senda de crecimiento muestra efectos relativos favorables para la demanda interna y mecanismos de reactivación de la oferta, de ahí tan importante el hecho que este gobierno haya construido un plan de desarrollo en que las inversiones están contenidas responsablemente y se planea ejecutarlas con los recursos que hay, en lugar de usar la volátil opción de lo que podría tener.

Colombia no es ajena de los efectos externos, los choques económicos de los socios comerciales comprometen la expansión del producto desde todos los puntos de vista, sin embargo, todo apunta a que en el país tenemos un gobierno robusto en materia económica cuyas prioridades están atadas al compromiso de estabilidad macroeconómica.  

@CIROARAMIREZ

Publicado: octubre 9 de 2019