Desde el punto de vista biológico el temor o el miedo puede ser un mecanismo de supervivencia, para defender una postura o una decisión tomada. Hay gente que le gusta meter miedo. Hay quienes inspiran miedo y lo utilizan para intimidar, y lo hacen porque en muchos casos son poseedores de una verdad oculta que es contundente y que puede cambiar el curso de los acontecimientos.

Y es el caso de Nicolás Maduro (NM) sobre Juan Manuel Santos (JMS). Y es tanto el poder de intimidación del uno sobre el otro, que en reciente declaraciones, y para “medirle el aceite”, el presidente NM le reclamo al presidente JMS no inmiscuirse en sus asuntos internos, porque el no era nadie para hacerlo, siendo que él había violado los resultados del plebiscito el 2 de Octubre de 2016, cuando el pueblo colombiano se manifestó en contra del acuerdo de La Habana. Esta declaración del presidente venezolano le cerró inmediatamente la boca al presidente colombiano.

Uno entonces si puede explicarse porque el gobierno de JMS acepta tantos vituperios y ataques del gobierno venezolano; invasión militar de la frontera, cierre de esta cada vez que le da la gana, ataques virulentos contra el presidente Uribe, como también en los últimos días al vicepresidente Germán Vargas Lleras.

¿Por qué se siente tan secuestrado el presidente Santos por el presidente Maduro, que le debe, a que le teme, porque calla ante los desafueros de la dictadura en Venezuela, porque se abstiene de votar en contra del nefasto régimen ante la OEA?

La respuesta no es otra que el temor de disgustarlo para que NM no devele una verdad contundente, que no es otra que la existencia del numeroso ejercito de la Farc que vive en su territorio (en el gobierno del Dr. Uribe Vélez la inteligencia militar había develado su ubicación), a pesar del acuerdo de La Habana de desmovilizarse. Hay tal vez más combatientes farianos en Venezuela que en Colombia. La Farc de Venezuela está intacta y poderosamente bien armada, mientras en apariencias la Farc de Colombia se desmonta. Lo cual también explica porque no se atacan y antes por el contrario se protegen los cultivos de coca, que es el combustible de su insurgencia y su poderoso musculo financiero, ya que toda la millonaria producción de cocaína sale por la plataforma de Venezuela.

Pero más allá de esa preocupante verdad, porque JMS insiste en proteger a ese grupo terrorista que pregona la ideología marxista leninista, la cual está más que demostrado que es un fracaso como modelo económico y que el pueblo colombiano detesta ¿Qué hay más allá de eso? Una postura política llena de orgullo ideológico, la consecución de un Nobel de Paz o simplemente un embeleco más de su vanidosa personalidad iconoclasta, la de esos que quieren quedar para siempre, ya sea para bien o para mal, registrados en la memoria de la historia.

@rodrigueztorice

Publicado: abril 20 de 2017