Aunque aún no haya acuerdo entre los expresidentes Uribe y Pastrana sobre el mecanismo para la elección del candidato único de la coalición del NO, lo fundamental es que en este proceso impere la sensatez y el pragmatismo. En las elecciones de 2018 es mucho lo que está en juego, por cuenta del delicado viraje institucional que Santos le dio a nuestro país.

La democracia colombiana fue entregada en bandeja de plata a la banda terrorista de las Farc a través de un acuerdo en el que el Estado cedió en todo. Además de la impunidad con que fueron cobijados los delincuentes comandados por alias Timochenko, éstos quedaron habilitados para ser elegidos, nombrados en cargos públicos y contratar con el Estado.u

Cuando abandone la presidencia el próximo 7 de agosto, Juan Manuel Santos dejará a Colombia sumida en una de las peores crisis económicas de que haya registro. Así mismo, el país estará aún más polarizado de lo que hoy se percibe en el ambiente político.

Cuando tuvo lugar el plebiscito del 2 de octubre de 2016, se consolidó una alianza de diversos sectores que por uno u otro motivo se oponían al acuerdo. Valga recordar que desde la procuraduría, el hoy candidato Alejandro Ordóñez hizo serios reparos al contenido del acuerdo, advirtiendo que éste resultaba lesivo para el país. Para muchos, esa actitud verticalmente crítica, fue la que catalizó su salida del ministerio público.

Entre la salida de Ordóñez de la procuraduría y la fecha del plebiscito no pasó mucho tiempo, pero lo cierto e incontrovertible es que él recorrió las calles de Colombia para hacer campaña por el NO.

Por su parte, el Centro Democrático, con el presidente Uribe a la cabeza fueron los que lideraron el NO. Contra todos los pronósticos y sin permitirse amilanar por los ataques arteros del gobierno y de las Farc –que en la práctica son la misma cosa-, el uribismo pudo exponer sus argumentos, logrando una victoria que absolutamente nadie imaginó.

En esa campaña del NO, el papel de la doctora Marta Lucía Ramírez fue absolutamente magro. Como ella misma se lo reconoció en su momento a este portal, sus actividades proselitistas se limitaron a unas cuantas intervenciones a través de las redes sociales.

Aquello no la descalifica, ni mucho menos, para aspirar por la candidatura de la coalición del NO. Todos, Iván Duque, Alejandro Ordóñez y ella, cuentan con estupendas condiciones para encabezar una candidatura presidencial de unidad.

Ahora bien, la designación de ese candidato debe realizarse con cabeza fría, dejando de lado las naturales pasiones que despierta la política. No se puede soslayar que Uribe es quien cuenta con el respaldo ciudadano, hecho que se ha confirmado y reiterado a lo largo de lo que va corrido de este siglo. Es Uribe el que logra convocar a la mayoría ciudadana; es Uribe el que en las elecciones de 2014, hizo que su candidato de entonces ganara en la primera vuelta y que en la segunda obtuviera alrededor de 7 millones de votos.

Resulta insólito pretender que un tercero ponga el candidato y que Uribe se encargue de endosarle los votos. Aquella ecuación es difícil de entender y digerir.

La realidad es que resulta impostergable hallar un punto de encuentro y que Uribe y Pastrana pusieron como fecha límite el 20 de enero. Ese día deberá resolverse el asunto y lo ideal es que haya un acuerdo en el que nadie resulte maltratado.

La exministra Ramírez y el expresidente Pastrana deben respetar al exprocurador Ordóñez. Él representa un nicho de la sociedad que durante muchos años estuvo huérfano en materia de liderazgo. Igualmente, los miembros del Centro Democrática que se han dedicado a promover la guerra sucia contra el candidato oficial de esa colectividad, Iván Duque, están en el deber de observar un mínimo de disciplina partidista, esa misma que demandaron en 2014, cuando Zuluaga obtuvo la candidatura a través de una convención cuya transparencia siempre estuvo cuestionada por un amplio sector uribista.

Sensatez, serenidad y mucho pragmatismo, deben ser los principios rectores en este momento crucial, cuando se definirá el camino para seleccionar al candidato que deberá ganar las elecciones presidenciales con el fin de salvar a Colombia de la hecatombe socialista hacia la que se está dirigiendo.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 15 de 2018