El sistema del ballotage, inventado por los franceses, tiene el propósito de garantizar que quien gane la presidencia goce de la mayor legitimidad posible a través del voto de por lo menos la mitad más uno de los ciudadanos habilitados para ejercer el derecho al sufragio. 

En la práctica, la primera vuelta es un escenario en el que los ciudadanos votan por el candidato que mejor los representa y, en la segunda, la motivación tiende a ser distinta: votan en contra del candidato que menos los representa. 

Para ponerlo en términos sencillos: en primera, se vota por amor y en la segunda por odio. 

Conocido el resultado del 29 de mayo, los colombianos tienen que estar preparados para soportar una andanada miserable por parte de Petro y sus lugartenientes quienes van a dedicar cada segundo de campaña a la siembra del odio y miedo en los colombianos. 

Vendrá más violencia verbal, más radicalización, nuevas amenazas de expropiación y de persecución judicial a los opositores, operación que Petro piensa delegar en un sujeto oscuro y peligroso: Iván Velásquez, recordado por sobornar y manipular testigos en burdeles y cantinas.  

Petro tiene claro que, si en este tercer intento no lo logra, jamás será presidente de Colombia. Sus compinches en la izquierda seguramente le retirarán el respaldo y buscarán otra figura con la que puedan seguir intentando acceder al poder. 

Que nadie se extrañe si en estas tres semanas reaparecen los anuncios de más “perdones sociales”, o se registran nuevos viajes de la traficante de secuestrados y mula Piedad Córdoba a Honduras para sacar, cual callejera, miles de dólares en billetes de baja denominación, o surgen anuncios de nuevas alianzas con hampones de la peor laya con los que Petro tiene grandes coincidencias morales. Es muy difícil hallar a una persona decente en la campaña petrista, precisamente porque la misma es un fiel reflejo de la sucia calaña del candidato presidencial.

Para muchísimas personas, Rodolfo Hernández es una incógnita. No conocen cuál es su programa y las pocas referencias que tienen de él se limitan a los videos que circulan en las redes en los que se ve reflejado su carácter explosivo y violento, o el desconocimiento de la geografía nacional, como cuando en una entrevista le preguntaron por el Vichada y él inquirió que qué era “eso”. Por cierto, en ese departamento, Hernández ganó en la primera vuelta, con el 39.5% de los votos. 

A estas alturas del partido y con una amenaza tan grande como la de Petro, el punto más importante del programa de Rodolfo Hernández es el de la garantía de que en 4 años habrá elecciones libres en Colombia. Lo demás serán simples añadiduras.

Ahora bien. Hernández ganó y quienes no votaron por él en la primera vuelta, pero anuncian hacerlo de cara a la segunda, no tienen licencia para hacer exigencias de ninguna naturaleza. Si algo debe destacarse de la intervención de Gutiérrez al reconocer su derrota fue la grandeza de su mensaje, al decir que no es necesario reunirse con Hernández para pactar absolutamente nada, pues lo importante es apoyarlo decididamente a él para evitar que la democracia colombiana fallezca en las manos de Gustavo Petro. 

La fallida campaña de Fico deja muchísimas lecciones. Es innegable que el ahora excandidato presidencial es una buena persona, pero eso no impide sentenciar que es un pésimo candidato que fue incapaz de comprender que su aspiración no era un asunto regional, sino una responsabilidad de orden nacional. Su programa político era pando, colmado de lugares comunes, sin mayor atractivo ni un mensaje que inspirara o convocara a los electores. 

El ‘fiquismo’ no existió. El grueso, por no decir la totalidad de los 5 millones de ciudadanos que votaron por Gutiérrez, lo hicieron movidos por el pánico que despierta el socialcomunista Gustavo Petro. 

El llamado ‘primer anillo’ de la campaña le hizo un daño tremendo a esa candidatura. Estaba integrado por un grupúsculo de muchachos antioqueños sin mayor talento político, que impidieron el acceso a dirigentes de otras regiones. La oficina de comunicaciones, por ejemplo, cerró la puerta a periodistas regionales que intentaron acceder al candidato, prefirió seguir los errados consejos de sus soberbios acompañantes.

Es muy difícil prever cuál será el futuro de Gutiérrez. Algunos apuntan a que seguramente correrá por la gobernación de Antioquia en las próximas elecciones regionales. Al fin y al cabo, en ese departamento logró el para nada despreciable porcentaje del 48.8%, sacándole más del doble de votos a Petro. 

Nada está definido y no es momento para el triunfalismo. Quedan 3 semanas que son trascendentales. Petro le meterá el acelerador a su campaña, buscando el apoyo de los criminales con los que aún no ha pactado. No puede olvidarse que el empieza la carrera para la segunda vuelta con una ventaja de poco más de 12 puntos porcentuales -2.6 millones de votos-, algo que no es despreciable y que costará mucho trabajo igualar. 

Que estas tres semanas sean de trabajo político intenso de los millones de colombianos que no están dispuestos a permitir que su libertad republicana sea liquidada por el modelo narcosocialista que enarbola el terrorista Gustavo Petro. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 30 de 2022