En su momento, los medios enmermeladospor Juan Manuel Santos, particularmente la Revista Semana, calificaron al corrupto Leonidas Bustos como “el magistrado que Santos necesita para la paz”. 

En un largo artículo publicado en agosto de 2015, esa revista hizo un elogio desmedido de Bustos, calificándolo como el hombre más poderoso del palacio de Justicia. Mientras la revista redactaba esa apología, Bustos, a través de sus testaferros, vendía fallos y decisiones judiciales en su condición de cabecilla indiscutible del nefando cartel de la toga. 

Desde que el extraditado Gustavo Moreno fue capturado, éste comenzó a delatar a todos sus superiores en su estructura delincuencial. Los primeros salpicados fueron Francisco Ricaurte -preso en la cárcelLa Picota-, Gustavo Malo -recientemente declarado indigno por el Senado de la República- y Leonidas Bustos quien, a punta maniobras y artimañas ha impedido que su proceso avance en la comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes. 

Ha trascendido que hace más de 40 días, Bustos salió del país y presumiblemente se encuentra en Canadá país en el que estaría buscando refugio. Sería francamente lamentable que el gobierno canadiense se preste para proteger internacionalmente a un corrupto como Bustos quien no puede en ningún momento alegar persecución política. Él es un delincuente común que se aprovechó de su investidura como magistrado de la corte suprema de justicia para manipular procesos, vender fallos y perseguir a los enemigos políticos de Juan Manuel Santos, particularmente los exfuncionarios uribistas que fueron investigados por la corte suprema de la que él hizo parte y todos, sin excepción alguna resultaron misteriosamente condenados: Diego Palacio, Sabas Pretelt, Bernardo Moreno, Pilar Hurtado y Andrés Felipe Arias. 

Nadie puede llamarse a engaños: Leonidas Bustos es un bandido peligroso que hace mucho tiempo debería estar en la más rigurosa de las cárceles de nuestro país, pagando por todos los delitos que cometió y no huyendo y buscando refugio en otras latitudes. 

Si se perfecciona la fuga de Bustos, la sociedad deberá enfocar sus críticas en la comisión de acusaciones de la cámara de representantes, célula que hizo hasta lo imposible para permitir que ese delincuente dilatara el proceso que se adelantaba en su contra y así ganar tiempo para preparar su huida.  

Las pruebas que incriminan a Bustos son abundantes e incontrovertibles. No hay motivo alguno que justificara la demora que se observó en ese caso. Hace más de un año y medio que se conocieron los detalles del entramado criminal que lideraba ese criminal, sin que la investigación en su contra arrojara resultados concretos. 

La demora, por supuesto, facilitó su fuga de Colombia. Y ahora será prácticamente imposible lograr que el hombre fuerte de Juan Manuel Santos en la rama judicial vuelva a nuestro país a responder por sus crímenes. Así las cosas, además de las Farc, Leonidas Bustos también quedará impune. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 14 de 2019