Un número indeterminado de forajidos, delincuentes y terroristas de las Farc deciden reanudar sus andanzas criminales. De inmediato, desde el bogocentrismo, las barras bravas de la impunidad responsabilizan del hecho al expresidente Álvaro Uribe Vélez. Increíble.

Tengo la certeza que alias Iván Márquez, el Paisa, Santrich, Romaña y los bandidos que aparecieron dramatizando la nueva historia de las Farc pronto terminarán acorralados y sometidos de una u otra forma por los organismos de seguridad del Estado. Ellos no son el problema. El problema es lo que dejaron.

Iván Márquez, es la mano dura y criminal de las Farc. Márquez fue quien impuso, asesorado por el abogado español Enrique Santiago, las columnas del acuerdo de La Habana que otorga una serie de beneficios a los integrantes de las Farc y la modificación ilegal y violatoria de nuestra Constitución Política.

Todo lo vivido en los últimos años: prohibición de fumigación de cultivos ilícitos, fast track, JEP, jurisprudencias de la Corte Constitucional, beneplácitos de la Corte Suprema de Justicia y otras cortes, sumado al novelón que permitió la fuga de Santrich, es liderado por los actores que durante cinco años montaron esta hecatombe que estamos presenciando.  

Técnicamente, nuestra Constitución Política y el ordenamiento jurídico que nos rige tiene el sello de Márquez y sus secuaces; estamos bajo una Constitución Política modificada y en vigencia, impuesta por quienes hoy aparecen amenazando al Estado y a la sociedad. El deber del gobierno, de la sociedad, de la gente decente que queda en este país es exigir revisión inmediata del acuerdo, ajustarlo por el bien de todos y de las mismas Farc, e incorporar dentro del acuerdo normas reales de justicia transicional donde la justicia sea el epicentro antes que sigan apareciendo hechos demoledores en las narices de todos.

 De verdad… ¿alguien cree qué un acuerdo democráticamente ilegítimo, sin justicia, sin reparación, sin verdad, sin muestras de arrepentimiento por parte de los criminales iba a salir bien?

Lo que sucedió es grave, estamos presenciando la combinación ilegal de un partido político con militantes armados, delinquiendo y generando terror en varios sectores del país. Lastimosamente para la democracia y la política esta aberración la habían combinado la Unión Patriótica y las Farc; todos conocemos el desenlace.

El gobierno del presidente Iván Duque tiene la oportunidad para redireccionar el rumbo de su gobierno que se sumerge por impopular, por confuso en sus mensajes, y por complaciente con sus mas férreos opositores. De no ajustar el rumbo del gobierno, el mensaje a sus gobernados y sus acciones de gobierno, estará sometiendo a su gobierno y al Centro Democrático a una derrota irreparable en las próximas elecciones presidenciales, sino es antes, en las de octubre. 

@LaureanoTirado

Publicado: septiembre 3 de 2019