Es imposible que un presidente de los EEUU perdone Simón Trinidad, integrante de un grupo considerado terrorista por ese país.

 

Desde hace más de 2 años los cabecillas de las Farc esperaban ansiosamente la liberación de alias Simón Trinidad, sentenciado a 60 años por el secuestro y homicidio de ciudadanos americanos. Ricardo Palmera, nombre de pila del jefe terrorista purga su sentencia en una de las prisiones más seguras de los Estados Unidos: la ADX Florence, ubicada en el estado de Colorado.

Tanto la guerrilla como el gobierno de Santos reiteradamente negaron que la liberación de Trinidad haya sido tema de conversación con el gobierno de los Estados Unidos, pero los hechos demostraron que unos y otros estaban mintiendo. A finales del año pasado, un grupo de congresistas republicanos le enviaron una dura carta al presidente Barack Obama en la que dicen que “entendemos que el gobierno colombiano se ha acercado a su administración para solicitarle que los Estados Unidos liberen a Juvenal Ovidio Palmera, conocido como Simón Trinidad y proceda a extraditarlo a Colombia”. (Sobre esta carta, puede leer “El Tejemaneje” del 12 de diciembre de 2016).

Una de las grandes prerrogativas que la constitución de los Estados Unidos les otorga a los presidentes es, precisamente, el poder de conceder perdones o conmutaciones de sentencias, siempre y cuando se trate de delitos distintos de la traición a la patria. (Sobre este asunto, puede lee “El perdón presidencial en los Estados Unidos”).

Obama, como cualquier otro presidente de los Estados Unidos ha hecho uso de la facultad constitucional a lo largo de sus 8 años en la Casa Blanca.

En diciembre de 2010 otorgó los primeros perdones a favor de 9 personas, la mayoría de ellas sentenciadas por delitos relacionados con tenencia y uso de estupefacientes.

1324 personas han sido receptoras de lo que en Estados unidos llaman “clemencia presidencial”. Casi todos los casos, 1176 han sido conmutaciones de la sentencia, mientras que 148 fueron perdones.

Un dato relevante en las conmutaciones es que 395 personas que estaban condenadas a cadena perpetua fueron beneficiadas con sentencias inferiores.

El caso de alias Simón Trinidad es diferente y no se enmarca en el modelo de perdones concedidos por Obama. Se trata de una persona que fue juzgada y hallada culpable por haber participado en la operación criminal que resultó en el homicidio del contratista norteamericano Tom Janis y el secuestro de Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes quienes estuvieron encadenados en un campamento de las Farc durante 6 años.

Las Farc han mentido al decir que Trinidad fue condenado en los Estados Unidos por ser miembro de las Farc. No. El fue extraditado a ese país para responder por los cargos de narcotráfico, secuestro, homicidio y apoyo a una organización terrorista internacional. El juicio fue adelantado por el juez federal Thomas Hogan quien al final no impuso sentencia por narcotráfico, pero sí lo halló culpable de los demás cargos que le fueron imputados al jefe terrorista.

Como le explicó un importante analista de uno de los centros de pensamiento republicanos más relevantes de Washington a LOS IRREVERENTES, “para los Estados Unidos, las Farc siguen siendo un grupo terrorista. Aunque tiene facultad para hacerlo, al presidente Obama le queda muy difícil perdonar a un líder una organización que es considerada como un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos y que está purgando una pena por haber secuestrado a 3 ciudadanos americanos”.

Adicionalmente, hay que tener en cuenta que el futuro fiscal general de los Estados Unidos, el senador republicano por Alabama Jeff Sessions ha tenido un discurso fuerte contra las organizaciones terroristas colombianas. En 2002, luego de que las Farc fueran incluidas en la lista de terroristas, Sessions tomó la palabra en la plenaria del senado de los Estados Unidos para decir que “el Departamento de Estado ha designado a las Farc, el Eln y las AUC como organizaciones internacionales terroristas y específicamente ha identificado a las Farc como el grupo terrorista del hemisferio occidental más peligroso. En marzo 18 de 2002, el fiscal general John Ashcroft reveló que acusó a 3 líderes de las Farc por el delito de conspiración para introducir cocaína a los Estados Unidos. Respaldo todas esas acciones contra las Farc y digo ‘Amen’”.

La posición del ala más conservadora del partido republicano estadounidense  –que tomará el poder el 20 de enero próximo- frente al proceso de paz con las Farc y la impunidad que Santos les otorgó como consecuencia de éste se hará sentir desde el mismo instante en que se produzca el relevo en el gobierno.

Obama, que abiertamente respaldó el proceso con las Farc, respetó fronteras que son imposibles de traspasar por cuestiones de seguridad nacional. Dejará la Casa Blanca sin que las Farc hayan entregado uno solo de sus fusiles y sin que se hubiera producido el desmonte efectivo de la red de tráfico de estupefacientes que controla ese grupo terrorista. De hecho, mientras se adelantaron los diálogos en La Habana, los cultivos ilícitos en Colombia crecieron exponencialmente. Esa realidad se convierte en un mandato para que el gobierno de los Estados unidos siga considerando a las Farc como lo que son: una banda dedicada al narcotráfico y que adelanta acciones de terrorismo que desestabilizan a toda la región.

Las Farc esperaban que a manera de regalo de despedida, Barack Obama abriera las rejas de la celda en la que Simón Trinidad paga por los crímenes que cometió. Tenían lista la celebración y recibirían al terrorista con bombos y platillos. Se les aguó la fiesta. Trinidad seguirá en la cárcel y seguramente nunca volverá a ver la luz del sol en libertad.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 13 de 2017