El resultado del referéndum que tuvo lugar en Ecuador durante el fin de semana, demuestra que la izquierda que propugna por el peligroso modelo del socialismo del siglo XXI, está agonizando.

Ecuador era, sin lugar a dudas, el bastión más importante que le quedaba al castrochavismo. Con Rafael Correa, las dictaduras de Venezuela y Cuba tenían un aliado de singular relevancia. No eran pocos los que creían que el gobierno de Lenin Moreno, quien ganó en unas elecciones cargadas de cuestionamientos, le daría continuidad al modelo antidemocrático que había establecido Correa durante los 10 años que estuvo en el poder.

Desde su acenso, Moreno empezó a desmarcarse de su antecesor. Primero, denunciando los aberrantes casos de corrupción que se vivieron durante la era de Correa. El exvicepresidente Jorge Glas, persona de confianza de Correa, fue sacado del cargo y encarcelado por haber tramitado un soborno de más de $13 millones de dólares con la cuestionada empresa brasilera Odebrecht.

Muchos dedos apuntan hacia Correa, a quien señalan de haber recibido un porcentaje de dicho soborno.

Estando al frente del gobierno, Correa hizo aprobar una reforma constitucional que permitía la reelección indefinida del presidente de la República. Desde que salió del poder en mayo del año pasado, había enviado señales de querer regresar, sobre todo cuando registró que Lenin Moreno no estaba dispuesto a servir de calanchín suyo.

Moreno, se jugó el todo por el todo. Para protocolizar su ruptura con Correa, promovió una consulta popular de 7 preguntas, una de ellas –la número 2- enfocada a limitar a dos el número de periodos en los que una persona puede ocupar la presidencia.

Correa, que se encontraba escondido en Bélgica, se vio forzado a regresar a su país para hacer campaña en contra de la iniciativa. Creyendo que su poder político y capacidad se mantenían incólumes, enfrentó a Moreno.

Grande debió ser su sorpresa cuando empezó a ver la reacción mayoritariamente en contra de su presencia en el país. Fueron muchos los abucheos de la gente. Pocas horas antes de que tuvieran lugar las votaciones del referéndum

, se encontraba dando una entrevista en una emisora radial ubicada en la provincia de Esmeraldas. Cuando la población supo de su presencia en ese lugar, literalmente rodeó las instalaciones de la cadena, desatando una monumental rechifla, que estuvo acompañada de pedreas y ataques contra los vehículos que integraban la caravana del impopular y despreciado expresidente.

El pueblo concurrió masivamente a las urnas y su veredicto no deja espacio alguno para las dudas. Las 7 preguntas propuestas fueron aprobadas por una inmensa mayoría. La más importante, aquella que impide de una vez y para siempre que Correa pueda volver a presentarse como candidato presidencial, fue aprobada por el 64.32% de los electores.

Así mismo, el 73.91% votó a favor de que los corruptos sean inhabilitados para ocupar cargos públicos y someter sus nombres a cargos de elección popular.

El referéndum de Moreno, que se constituye en una estocada mortal al régimen socialista de Ecuador, logró unir a vastos sectores de la opinión de aquel país. Los medios de comunicación y grupos políticos que hicieron oposición al régimen de Correa, se unieron entorno a ese propósito, respaldando abierta y directamente el voto por el SÍ.

El principal rival del presidente Lenin Moreno en las elecciones del año pasado, el empresario Guillermo Lasso, fue uno de los grandes promotores del SÍ en el referéndum. Dejando atrás las diferencias con su otrora contendiente, no dudó un instante en sumarse a la iniciativa que aísla a Correa quien, por demás, cada vez está más cerca de la cárcel por cuenta de los abusos y actos de corrupción que se cometieron durante su nefasto mandato.

Los países que se dejaron seducir por el discurso del socialismo del siglo XXI han pagado una cuota muy alta de dolor. Las libertades democráticas fueron alevosamente cercenadas. El daño de esos regímenes tomará muchos años en ser reparado. Argentina, con la elección de Mauricio Macri, le puso fin a los Kirchner, quienes saquearon de forma sistemática las arcas de la nación suramericana.

En Venezuela, la dictadura de Maduro, se aferra al poder, asesinando y persiguiendo de forma despiadada a los opositores. La satrapía, más temprano que tarde caerá y sus líderes deberán terminar sus días tras las rejas. Suerte parecida tendrá Rafael Correa a quien el pueblo ecuatoriano le dijo ¡no más!

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 6 de 2018