La Contraloría confirma las denuncias periodísticas sobre las irregularidades en los contratos de Natalia Springer con el ministerio de Vivienda.

2014 fue el año para Natalia Springer y su empresa creada en 2011 con la que pretendía facturar miles de millones de pesos. Gracias a su presencia en los medios de comunicación y su supuesta preparación académica sin par en toda Colombia, Springer –así creían que era su nombre-, era la contratista ideal para muchas entidades del Estado.

El ministerio de Vivienda, que tenía un presupuesto de 4.2 billones de pesos para financiar el programa de las 100 mil viviendas gratuitas, también terminó contratando con la señora Springer a quien se le asignaron 1400 millones de pesos para que hiciera un diagnóstico del impacto social en los beneficiarios de esas casas. El trabajo de Springer, debía concentrarse en Medellín, Barranquilla, Santa Marta y Valledupar.

Como siempre, Springer tramó a sus contratantes del ministerio de Vivienda con el cuento de sus algoritmos y de un sofisticado software con el que se cruzaría información y se podrían conocer en tiempo real distintas variables que facilitarían la toma de decisiones futuras en la entidad.

Ese contrato estuvo cargado de irregularidades, empezando porque en el momento de la celebración del mismo, Springer sostenía una relación sentimental con el viceministro de Vivienda, Guillermo Herrera, lo cual deja un mal olor en el ambiente que se agudizó cuando a Springer un periodista de El Espectador le preguntó sobre el particular y ella negó conocer al funcionario, hecho que fue desmentido por distintos testigos. La relación era tan sólida que en el algún momento de la misma, el viceministro Herrera llegó a proponerle matrimonio. Pero el interés de Springer no era sentimental sino comercial y, por supuesto, contractual, razón por la que la ceremonia nunca se celebró.

Los hallazgos de la Contraloría

Se conoció que la Contraloría General de la República tiene dos hallazgos con implicaciones fiscales en el contrato de Springer con el ministerio de Vivienda. Uno de ellos por 280 millones de pesos que ella cobró para la elaboración del software que resultó en absolutamente nada. Lo que ofreció desarrollar nunca se hizo. Como sucedió con los contratos de la Fiscalía General de la Nación, lo de ella fue una “venta de humo”, lo cual pone en evidencia que el ministerio de Vivienda le pagó a ella una multimillonaria suma de dinero para que hablara bien del programa de casas gratis en los medios de comunicación a los que tenía acceso –cosa que efectivamente hizo- y no para que desarrollara una serie de productos que fueron incluidos en el contrato celebrado.

El segundo hallazgo de la contraloría es aún más indignante. Springer cobró 140 millones de pesos para hacer un plan operativo. Resulta que nunca lo elaboró y para cumplir con ese compromiso, entregó un borrador que ella había presentado con anterioridad a la firma del contrato. Es decir, “copió y pegó” un documento que ya había utilizado y por esa “ardua labor” se quedó con 140 millones de pesos.

Aquello, permite concluir que la Contraloría iniciará las respectivas acciones administrativas con el fin de recuperar el dinero, pues el detrimento es más que evidente y se oficiará a la Fiscalía General de la Nación con el fin de que adelante la respectiva acción penal en contra de quien resultó ser una peligrosa defraudadora del patrimonio público.

Panorama oscuro

Desde el primer momento se ha denunciado que la empresa de Natalia Springer, registrada en junio de 2011 no tenia ni la experiencia ni el tiempo suficiente para poder contratar con el Estado por las exorbitantes sumas de dinero que se han conocido. El esguince que hicieron en las diferentes entidades públicas donde fue favorecida consistió en “homologar” la preparación académica de Springer y reconocerla como experiencia de la compañía que existió con el rimbombante nombre de “Springer Von Schwarzenberg Consulting Services”.Y los estudios también resultaron falsos, pues los diplomas que presentaba como especializaciones y postgrados de altísima calidad, no eran más que certificaciones de asistencia a breves cursos de verano en universidades de bajo nivel en distintas ciudades europeas.

En la Fiscalía General de la Nación, entidad de la que Springer sacó más de 4 mil millones de pesos en las últimas horas ha dicho que ninguno de los trabajos realizados por ella sirven para las investigaciones penales que adelanta dicha entidad. En otras palabras, Montealegre y Perdomo le dieron un abultado cheque a la señora Springer para absolutamente nada.

Igualmente, LOS IRREVERENTES han podido conocer que en los próximos días la propia fiscalía llamará a Springer a interrogatorio para efectos de que explique algunos asuntos relacionados con los contratos con los que ella fue favorecida y que los investigadores no han podido entender. Después del interrogatorio, vendrá la imputación de cargos y la respectiva medida de aseguramiento.

Son muchas las explicaciones que tiene que dar la persona que durante algunos años utilizó el nombre comercial de Natalia Springer Von Schwarzenberg  –su nombre real es Natalia Lizarazo García-. Es deber del Estado hacer lo que esté a su alcance para recuperar la mayor parte del dinero que ella le arrebató al erario e imponer la sanción disciplinaria, fiscal y penal que corresponda.

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@IrreverentesCol