La Corte Constitucional, el Gobierno Nacional y Congreso, deberían derogar los acuerdos de La Habana después de confirmarse –pese a las advertencias de la oposición-, que las Farc no entregaron la totalidad de sus bienes. Por el contrario, conservaron estructuras económicas LEGALES que producto de años de actividades ilícitas respaldaban su “dinero sangriento”.

El hallazgo lo hicieron las autoridades después de conocerse que presuntos testaferros de la ex guerrilla serían dueños de las cadenas Supercondi, Merkandrea y Mercafusa, que en conjunto sumaron 60 establecimientos valorados en $630.000 millones de pesos en la ciudad de Bogotá y Departamentos como Cundinamarca, Tolima y Quindío. Cadenas que se caracterizaron por vender productos de bajo costo y que resultaron ser lavaderos de dinero donde también se hallaron ARMAS y EXPLOSIVOS.

Los candidatos por las Farc se burlaron de los colombianos y en lugar de reparar a sus víctimas, prefirieron callar sobre su dinero como también callan sobre rutas del narcotráfico, el paradero de los menores reclutados y el horror de sus crímenes sexuales.

Sucesos terroríficos que junto al hecho de que todos los días mueren desmovilizados o que Iván Márquez, Pablo Catatumbo y Jesús Santrich todavía no pasan por la JEP, dejan en claro que poco les interesa la paz, justicia o verdad. Son seres despreciables que pese a lo pactado en Cuba y 50 años de crímenes contra Colombia, no sienten remordimiento por los delitos cometidos.

Es fácil perdonar a las Farc cuando no se sufrió el dolor de la violencia en carne propia, pero para aquellos que perdieron un ser querido en una masacre, o que sufrieron por la extorsión, los secuestros, el reclutamiento forzado, las desapariciones o violaciones de la guerrilla, es indignante ver a Timochenko de candidato a la Presidencia.

Generar un nuevo marco legal es urgente y tenemos que hacerlo no sólo para beneficio de las víctimas, nuestras instituciones y la justicia, sino para lograr la exitosa reinserción de los 7.000 guerrilleros rasos que día a día están pagando con su VIDA el odio que generan los cabecillas de las Farc.

Las elecciones que se avecinan marcarán un cambio en la historia de Colombia si logramos revertir el incremento de los cultivos de coca, desarticular las “disidencias” de las mencionadas Farc y ELN, y golpear con fuerza a las redes de microtráfico y bandas criminales en las ciudades.

@ChriGarces

Publicado: febrero 23 de 2018