La justicia cojea, pero llega. Esa máxima del refranero popular le cae como anillo al dedo a las víctimas del clan liderado por Carlos Jaller, exrector de la Universidad Metropolitana de Barranquilla.

Como lo denunció este portal a finales del año 2018, Jaller Raad, un médico inescrupuloso que se hizo con el control de la Metropolitana, es el responsable del saqueo de más de $30 mil millones de pesos de las arcas de ese centro universitario. 

Para encubrir sus maniobras ilegales, Jaller estructuró un plan criminal que consistió en desatar una persecución judicial contra quienes se atrevieron a denunciar el atraco perpetrado por él. Para ello, se valió de un fiscal y 3 jueces penales de Barranquilla que hoy están tras las rejas y respondiendo por una importante colección de delitos. 

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Esta historia empezó en el año 2016, cuando algunos de los hermanos Acosta Bendek y sus descendientes descubrieron que Jaller abusó de su condición de rector de la Universidad Metropolitana para apropiarse de los recursos de ese centro académico. Según se pudo determinar, el desfalco superaba los $30 mil millones de pesos. 

Cuando se conocieron los detalles del atraco, los integrantes de la ‘Fundación Acosta Bendek’ tomaron la obvia determinación de desvincular a Jaller de la rectoría y de formular la respectiva denuncia en su contra. 

Para entorpecer la acción de la justicia, el destituido, apoyado por abogados de dudosa reputación, fabricó procesos contra quienes decidieron sacarlo de la rectoría. Su objetivo era doble: evitar que prosperaran las denuncias en su contra y retomar las riendas de la universidad para continuar la operación de saqueo.  

Las víctimas, en un abrir y cerrar de ojos, terminaron perseguidas por unos operadores judiciales corruptos que aparentemente estaban en la nómina de Carlos Jaller. 

Sobre este capítulo es importante que lea El fiscal de Jaller y Cae fiscal denunciado por LOS IRREVERENTES.

Jaller es un sujeto inescrupuloso y, quienes lo conocen de cerca, no dudan en afirmar que es peligroso y capaz de cualquier cosa. 

Que todo quede en familia

Para estructurar la red de saqueos, Jaller se valió de integrantes de su núcleo familiar con el fin de garantizar lealtad y evitar traiciones. Así, por ejemplo, puso a su sobrino Javier Cuartas Jaller al frente del hospital Metropolitano, IPS hermana de la universidad cuyas arcas también fueron inclementemente malversadas.

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En la investigación adelantada contra Jaller, la justicia ha logrado establecer que su esposa Ivonne Acosta Acero fue utilizada por él para mimetizar los dineros robados a la universidad. 

El de la señora Acosta Acero es un caso que refleja la baja calidad humana de Jaller, dado que se trata de una mujer con evidentes limitaciones mentales. Sin contemplación alguna, Jaller la utilizó para que firmara documentos, presentara denuncias y, como si aquello no fuera suficiente, se valió de ella para esconder el dinero del atraco perpetrado por él.

No satisfecho con enredar a su esposa con retraso en el desarrollo mental, también usó a Dorina Tapia, mujer con la que sostiene una relación extramarital -y con quien tiene una hija- para el desvío de miles de millones de pesos que le pertenecen a la Universidad. 

Otro miembro del clan, que ya se sometió a la justicia y fue imputado la semana pasada, es el primo de Jaller Manuel Raad Berrío. 

Cierra el círculo Jorge Hernández Cassis, un empresario que conoce como pocos los secretos de Jaller. Una colaboración suya con la justicia sería, de lejos, un golpe letal contra el exrector de la Metropolitana. 

Hoy todos, con excepción de Raad, huyen de la justicia. Jaller y su esposa están en la ciudad de Miami, donde también se encuentra Jorge Hernández Cassis. Nadie sabe dónde está escondida Dorina Tapia.

De esa manera terminaron los integrantes de la empresa criminal liderada por uno de los hombres más oscuros de la costa caribe colombiana, Carlos Jorge Jaller Raad. 

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 7 de 2022