Las Farc están empoderadas. El episodio vivido entre el asesino Jesús Santrich y el Representante a la Cámara por el Centro Democrático Edward Rodríguez es una muestra de eso.

Felices estaban varios miembros de las Farc hace escasos días en el Congreso de la República. Su objetivo era provocar a las víctimas y a todo aquel que tenga discrepancias en la manera cómo se lleva a cabo la implementación del acuerdo final de paz entre Gobierno y Farc.  No ahorraron energías para llamar “fascistas” a los miembros de la oposición y las victimas que se encontraban reunidas en el recinto, y como si fuera poco no tuvieron problema en amenazar con denunciar penalmente al Represente Rodríguez por haberlos llamados  “asesinos”.

Hay unas reglas institucionales que se deben cumplir. Las Farc tienen unos representantes en el Congreso que son los miembros de “voces de paz” y por esa razón es inentendible que asesinos como Jesús Santrich -sin haber pagado por sus múltiples delitos- estén interviniendo en escenarios tan importantes como el que representa la casa la democracia.

Tenemos a unos asesinos que se creen los dueños del país y que cuentan con el apoyo de un sector que parece cada vez más amplio. Unos terroristas que desde la impunidad nos pretenden dar lecciones de “moral” a todos aquellos colombianos que sentimos repudio por su actuar. ¿Cuándo permitimos que todas estás cosas pasarán? ¿Por qué nunca defendimos de la manera debida los resultados del 2 de octubre que en últimas buscaban prevenir estás situaciones tan deplorables?

Los promotores del “SÍ” en el plebiscito engañaron a sus electores al afirmar que situaciones como las vividas con Jesús Santrich nunca iban a pasar. Aseguraban que los criminales de lesa humanidad tenían que pagar sus condenas antes de poder hacer política. Sin embargo hoy vemos con estupor que los máximos asesinos del grupo terroristas serán los Congresistas del nuevo partido político.

Lo que vivimos es muy lamentable, pero sobre todo preocupante. Los criminales disfrutan de impunidad y las victimas están siendo revictimizadas con el aplauso sonoro de aquellos que ven con buenos ojos todas las vagabunderías de las Farc. ¡Triste!

No nos podemos dejar robar el derecho que tenemos de decirle “asesinos” a los asesinos. Ya tenemos suficiente con el despojo descarado de los resultados del plebiscito.

@josecuellob

Publicado: octubre 19 de 2017