La publicidad es una forma de comunicación que intenta incrementar el consumo de un producto, en este caso el del gobierno Santos, para mejorar su imagen dentro de los colombianos y posicionar su gobierno, haciéndonos creer que es excepcionalmente bueno, y que vivimos como nunca en un paraíso muy parecido al jardín del Edén.

La publicidad puede ser manipulada para mantener un engaño. Pero nada más cierto que el decir popular que reza: “más rápido se coge un mentiroso que un cojo”.

En medio de los fragores de la guerra de independencia el ejército español al mando del general Pablo Morillo emprendió una campaña arrasadora para aniquilar los ejércitos patriotas. Fue tal su contundencia que los ejércitos tuvieron que huir, replegándose a la tierra indómita del Casanare. Para allí, recomponerse y empezar con nuevas fuerzas una nueva estrategia. Y así fue, poco a poco al mando de los generales Bolívar y Santander fueron tomando victoriosamente poblaciones, unas tras otras, hasta llegar a Boyacá. Mientras tanto el Virrey Juan Sámano jugaba Chaquete en Santa Fe de Bogotá.

Al mando de esta expedición estaba el general español José María Barreiro, mano derecha de Morillo. Los muchísimos informes de Barreiro hacia el Virrey Samano eran halagadores. Y el virrey a pesar de ser un hombre hosco los recibía con alegría inusitada.

Pero la verdad era otra, los ejércitos patriotas le estaban propinado una derrota contundente a los ejércitos españoles. En sus informes decía Barreiro por ejemplo, que la batalla del Pantano de Vargas había sido un triunfo esplendido, alcanzado por los ejércitos a su mando. En ellos también decía, que Bolívar, Santander y sus hombres habían salido derrotados, y se encontraban huyendo hacia la profundidad del Casanare.

Hasta que un día, exactamente la noche del 8 de Agosto de 1819, se presentaron dos oficiales españoles que habían logrado huir de la derrota, a decirle la verdad a Sámano, que su ejército real había sido derrotado. Enseguida, lleno de terror emprendió la huida hacia Honda para llegar después a Cartagena, a donde arribo prácticamente desnudo porque en su apresurada salida abandonó todo.

Sámano no podía creerlo, estuvieron entonces todo el tiempo diciéndole mentiras. Algo parecido está sucediendo con el gobierno de Santos; el presidente y su ministro de Hacienda, en sus alocuciones hablan de las mil maravillas de su gobierno. Pero nada más contundente que la realidad de un pueblo que sufre en carne viva los rigores de un pésimo gobierno; inflación, déficit fiscal, desempleo, corrupción, mucha delincuencia, y para terminar de acabar el menú, un pésimo Acuerdo de Paz con la delincuencia.

Gracias a la democracia en el internet, y a los grupos opositores, hoy es muy difícil que los gobiernos mientan, utilizando la falsa información como lo hace el gobierno de Santos.

 

@rodrigueztorice