“Un emperador no puede retener el imperio a menos que sea benevolente; un caballero o una persona común no puede conservar sus cuatro miembros a menos que sea benevolente”, decía Mencio (370 a. C. – 289 a. C.), filosofo chino legalista.

El mandato del cielo es un concepto de la filosofía china tradicional que se refiere a la legitimidad de un gobernante. Según este, el cielo favorecería los actos del gobernante justo y despreciaba al gobernante opresor, e intentaba con señales divinas ponerle fin a su mandato. El mandato del cielo entonces debería transferir el poder político a otra persona que tuviera dotes de mejor gobernante, y le concedía entonces el derecho de gobernar si fuese moralmente digno.

Si un dirigente es inmoral, podía ser criticado por su pueblo, y la gente podía derrocarlo. Pero donde el mandato del cielo se manifestaba de manera contundente era que todos los actos del gobernante eran precedidos y acompañados de un aura de mala suerte y ruina, que no solo se manifestaba en la naturaleza, enviando hambrunas, desastres ambientales, catástrofes, sequias, castigo, infortunios, sino también la desgracia de una pésima economía,  empobreciendo a los súbditos, y haciendo toma, cada vez más, de malas decisiones. Y entonces el orden cósmico y humano habría de rechazar al gobernante Por la sencilla razón que la moralidad del gobernante no estaba de acuerdo con el camino correcto, o lo que los chinos llamaban el Tao, que es el “camino de la virtud o el poder de la virtud”, que significa básicamente calidad individual, fuerza interior o integridad. Y que posee tanta honorabilidad y honestidad que puede tener la “virtud de curar”. Y si descuidaba sus deberes y su responsabilidad moral, entonces sobrevendría el desorden social y el natural, por lo tanto, debería haber un cambio, y de ella surgiría un nuevo soberano. Y si el nuevo gobernante poseía o no el mandato del cielo, solo podría saberse en función del proceder de su gobierno.

Los antiguos chinos creían que los desastres naturales eran los avisos del cielo porque el gobierno se había alejado de ese camino. Y si el gobierno las ignoraba, el cielo enviaría advertencias mas fuertes intentando despertar la conciencia del gobernante. Y si seguían siendo ignoradas, continuaría cada vez peor las calamidades. De esta manera el cielo, como una especie de misericordia le daba una señal al pueblo que debería de cambiar de gobernante, derrocándolo.

Así que a luz de la filosofía china del mandato del cielo, y en vísperas de los acontecimientos y la situación actual, lo que le depara el porvenir a Colombia es trágico y nefasto. Y no se descarta que el hundimiento del Estado sea cada vez peor, siempre y cuando haya un cambio rotundo y una revisión total del camino trazado por Juan Manuel Santos.

@rodrigueztorice

Publicado: julio 27 de 2017