Reapareció el corrupto expresidente Juan Manuel Santos tratando de pescar en río revuelto, e intentando generar un mal ambiente entre el gobierno de Duque y el próximo presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. 

Santos, que es un campeón para intrigar y fabricar teorías para acabar con quien se le cruce por delante, ha salido con el cuento de que un misterioso asesor del gobierno de los Estados Unidos le confirmó que el embajador Francisco Santos -su primo hermano doble- se habría entrometido en la campaña presidencial, respaldando la reelección del presidente Trump.

Una majadería oceánica que no tiene ni pies ni cabeza. ¿Cómo habría podido ayudarle el gobierno colombiano a Trump en su propósito reeleccionista? Un eventual -e improbable- apoyo colombiano a una carrera presidencial en los Estados Unidos, es menos que una gota de agua en un océano. 

Es evidente que Santos -el expresidente- tiene el objetivo de sembrar un mal ambiente con el gobierno entrante de Joe Biden, tratando de despedazar las relaciones entre Colombia y los Estados Unidos. Nada menos puede esperarse de ese enfermo que fue capaz de venderle el alma al diablo -Odebrecht- para sacar adelante su propia reelección en el año 2014. 

Para los Estados Unidos, Colombia es un país que genera dificultades y problemas. Por razones protocolarias, es presentado como un ‘socio inmejorable’, pero para la lucha contra las drogas. Pare de contar. La colonia colombiana evidentemente no es definitiva para inclinar la balanza de las elecciones y, al margen de cualquier coyuntura, una leve mayoría de los electores de origen colombiano son de tendencia republicana, así que un posible o pretendido activismo del gobierno de Iván Duque, a través de su embajador Francisco Santos, habría sito perfectamente ineficaz, pero sobre todo totalmente marginal porque se habría dedicado ‘convencer’ a personas que mayoritariamente ya estaban con Trump. 

Obviamente, los enemigos del uribismo, como el energúmeno Félix de Bedout o la desesperada María Jimena Duzán -antes Galvis- se agarraron de la fábula de Juan Manuel Santos para hacer el respectivo espectáculo, alzando la voz y alegando que efectivamente las relaciones entre Colombia y los Estados Unidos entrarían en cuidados intensivos por cuenta de la decidida participación de nuestro gobierno a favor del derrotado Donald Trump. Una verdadera estupidez, sin sustento ni coherencia ninguna. 

Y claro, personas como ese par de desaforados vocingleros, le hacen un favor enorme al propósito canalla y enfermizo de Juan Manuel Santos que está viendo en esta coyuntura una bella, bellísima oportunidad para darle un golpe en la nuca a Iván Duque, procurando prefabricar una crisis con los Estados Unidos. 

Cual profesional del fogón, el expresidente está compareciendo ante los medios de comunicación amigos -esos mismos que durante su gobierno sobornó con dineros públicos- para revelar que un amigo -supuestamente contratista del Departamento de Estado- le dijo que Pacho Santos planeó llevar al presidente Duque a Washington o Miami con el fin de que su presencia -la de Duque- motivara a los colombianos para votar por el presidente Trump. La tesis produce risa y aunque haya salido de la boca de un exjefe de Estado no merece calificación distinta que la de hablilla de cocina.

Esta nueva movida de Santos, es una nueva demostración del talante tracalero del expresidente reconocido por ser un inmoral sin frenos ni linderos. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 10 de 2020