Cerca del 60% de los colombianos no van a votar el plebiscito. Un debate Santos-Uribe puede motivar una mayor participación.

El senador del Centro Democrático Ernesto Macías presentó una carta en la Casa de Nariño en la que solicita un debate, cara a cara, entre Santos y el expresidente y Senador Álvaro Uribe antes de la votación del plebiscito el próximo 2 de octubre.

Para los ciudadanos un debate de quienes representan las dos opciones en pugna resultaría de gran valor republicano. Sería la oportunidad para que los colombianos puedan ver, en un mismo momento y escenario, las diferencias sustanciales que existen entre quienes están de acuerdo con lo pactado en La Habana con las Farc y quienes no lo están.

Santos, que lleva 4 años dialogando con los peores delincuentes de la historia reciente de Colombia, debería tener el gesto democrático de atender el debate que le ha planteado el principal partido de oposición que lidera el NO en el plebiscito.

De acuerdo con la más reciente encuesta realizada por la firma Datexco, revelada hace pocos días el SÍ observó una caída de 9.5 puntos porcentuales, mientras que el NO aumentó 10.2 puntos porcentuales. Así las cosas, si la votación para el plebiscito fuera hoy, el 55.3% de los colombianos votarían por el SÍ y el 38.3% lo harán por el NO.

No obstante, entre quienes están indecisos y quienes no van a votar, el porcentaje es de 57.6%, razón por la que un debate puede estimular positivamente la participación ciudadana.

El miedo de Santos

Es muy poco probable que el presidente Santos acepte el debate. Sabe que en un cara a cara con Uribe tiene todas las de perder. Mientras él ha adelantado una campaña fundamentada en las emociones y las ilusiones, el expresidente Uribe ha hecho un juicioso ejercicio argumentativo, desmenuzando los acuerdos y evidenciando puntualmente las falencias del mismo.

Santos no se ha caracterizado por ser un dirigente político de grandes ideas. Desde que llegó al gobierno, ha impuesto su agenda repartiendo canonjías a los congresistas que integran su coalición y agasajando a los medios de comunicación con millonarios cheques de pauta oficial. La denominada mermelada ha surtido efecto para la consolidación de unas mayorías interesadas que defienden prebendas mas no ideas ni principios doctrinarios.

El presidente de Colombia, que se muestra ante el mundo como un demócrata integral, como un hombre conciliador, no ha hecho cosa distinta que perseguir, deslegitimar y descalificar a la oposición a su gobierno, olvidando que el Centro Democrático, gústele o no, representa el sentir de una muy importante fracción de la sociedad. Santos olvida que él es el presidente de todos los colombianos; aquellos que lo respaldan, pero también de quienes se le oponen.

Le desluce al jefe de Estado alegar razones de agenda para eludir el debate. De hoy al 2 de octubre hay tiempo suficiente para llevar a cabo un encuentro televisado que no tomará más de 2 o 3 horas y cuyos réditos serán incalculables para un país que ansía una explicación puntual, detallada y precisa de los acuerdos que él celebró con la organización terrorista de las Farc.

@IrreverentesCol