El pasado 2 de octubre de 2016, la población colombiana mostró su inconformidad con los acuerdos firmados en la Habana entre el Presidente Santos y la guerrilla de las Farc. Si bien es cierto que el Centro Democrático fue una de las principales figuras políticas en liderar esta campaña que denunciaba la inconformidad ciudadana ante los acuerdos, en realidad la victoria en las urnas se debió a la confluencia de diversos sectores políticos y ciudadanos, quienes, desde distintos puntos de vista mostraron su inconformidad con las concesiones realizadas por Juan Manuel Santos a las Farc.

La alianza presentada la semana pasada entre los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe para las elecciones del próximo año, son la consecuencia natural de la burla hecha por el presidente Santos a los resultados del plebiscito, quien decidió convertir en ley, en contra del clamor popular, unos acuerdos con los que la mayoría del país se encuentra inconforme. Ante esto, sólo queda una opción para hacer valer la opinión de los colombianos frente a estos acuerdos, y son las elecciones que se avecinan el próximo año, así lo han visto acertadamente los dos expresidentes, quienes consideraron que el interés del país para el 2018 debe trascender las diferencias políticas del pasado, pues no se puede olvidar que el actuar de los líderes políticos debe ir siempre guiado por las exigencias y necesidades de la ciudadanía.

Es claro que los presidentes Pastrana y Uribe han detentado diferencias en el pasado. Sin embargo, desde siempre han tenido algo en común: en sus constantes búsquedas por la paz, jamás fueron capaces, si quiera de considerar las concesiones que Santos ha dado a las Farc. Es más, aun cuando el proceso del Caguán puede ser objeto de distintas críticas, lo cierto es que este no llegó a significar un peligro para la institucionalidad y estabilidad económica del país, como lo significan los acuerdos abanderados por Juan Manuel Santos. De hecho, cabe la pena recordar que bajo el gobierno del Presidente Pastrana fue que se creó el Plan Colombia, el cual se convertiría en una política de Estado de lucha contra el narcotráfico, que continuaría el Presidente Uribe y alcanzaría sus mayores logros en la primera década del siglo XXI.

La victoria del No en el plebiscito fue el resultado de una manifestación ciudadana en las urnas, algo que trascendió ideales políticos y que logró demostrar que Colombia quiere la paz, pero no a cualquier precio, y que la que la estabilidad económica e institucional del país no puede ser sacrificada por una interpretación populista de lo que un grupo terrorista y el presidente con el mayor índice de desaprobación de la historia han acordado se debe entender por paz. Ahora, tras ver como el Juan Manuel Santos decidió ignorar el mensaje que le dieron los colombianos el 2 de octubre, el país sólo tiene una opción para hacer valer su voz: debe buscar una confluencia política y ciudadana que llegue al gobierno en el 2018, que haga valer los resultados del plebiscito y que haga unas verdaderas modificaciones a los acuerdos con las Farc. Así lo han visto acertadamente los expresidentes Pastrana y Uribe, y así lo debemos garantizar con nuestro voto el año que viene.

@SHOYOS

Publicado: Julio 1 de 2017