Ernesto Samper ganó la presidencia en 1994, gracias a los ríos de dinero que el Cartel de Cali le inyectaron a su campaña presidencial.

El tesorero de la campaña “Samper Presidente”, Santiago Medina contó con lujo de detalles cómo se pactó el ingreso de los dineros calientes.

Desde que fungía como embajador de Colombia en España durante el gobierno de César Gaviria, Samper selló el denominado “pacto de los Recoletos” en Madrid, en el que acordó con un delegado de los hermanos Rodríguez Orejuela la financiación de su aspiración presidencial. 

William Rodríguez, hijo del cabecilla del Cartel de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela, hace algunos años confirmó que la mafia le entregó alrededor de $10 millones de dólares a la campaña que llevó a Samper a la presidencia de la República. 

En palabras del hijo del jefe del narcotráfico, “fueron $4 millones en la primera vuelta y $6 en la segunda. Samper sabía que ese dinero estaba ingresando a su campaña, mi padre mi lo dijo”. 

Claramente no se trataba de una generosa manifestación filantrópica de los hermanos Rodríguez Orejuela. Según William Rodríguez, “el proceso 8000 mi resume muy fácil: el compromiso del expresidente Ernesto Samper era facilitar una ley para que el cartel de Cali se sometiera a la justicia. No pudo cumplir porque tuvo mucha presión del gobierno norteamericano”. 

El maridaje con el narcotráfico, convirtió a Samper en un paria mundial. A pesar de que el congreso colombiano -debidamente sobornado- archivó la investigación contra el exmandatario liberal, ese sujeto quedó marcado para siempre como lo que es: un narcopresidente que nunca más en su vida podrá ir a los Estados Unidos, país que con justicia le canceló la visa hace 25 años.

Con ocasión de la insoportable liberación del mafioso de las Farc, alias Jesús Sántrich, Samper -haciendo despliegue nauseabundo de su cinismo- saltó a defender a ese capo del narcotráfico, fustigando al presidente Iván Duque. 

En palabras del narcopresidente Samper, “el presidente no puede descalificar ciudadanos como lo acaba de hacer con Santrich, calificándolo de mafioso, sin que se hubieran siquiera iniciado las investigaciones que podrían desvirtuar la presunción de inocencia que lo cobija, hasta que no se demuestra lo contrario”.

Samper, ese mismo que se burló de los colombianos al decir que el ingreso de la plata de los Rodríguez Orejuela a su campaña se produjo “a sus espaldas”, seguramente quiere hacer creer que efectivamente Sántrich estaba negociando televisores con los agentes encubiertos de la DEA.

El narcotráfico, desde siempre, ha tenido en Ernesto Samper Pizano a un aliado irrestricto. Fue él quien, presionado por las fuerza de las evidencias, se vio obligado a reincorporar la extradición, pero cuidándose de hacer la reforma sin que esta fuera retroactiva, con lo que intentó salvarle el pellejo a sus mecenas de Cali. 

Si los Rodríguez terminaron pudriéndose en una cárcel en los Estados Unidos, fue gracias a la decisión vertical del gobierno del presidente Uribe, quien no dudó un instante en despacharlos hacia ese país para que respondieran por sus crímenes. 

Ernesto Samper, una de las peores vergüenzas de nuestra historia, ahora funge como abogado de oficio de los mafiosos de la banda terrorista Farc. Mejor escenario no podría tener ese sujeto que, hay que decirlo, es uno de los más rutilantes agentes y lobistas del narcotráfico.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 5 de 2019