Desde que empecé este ejercicio de recorrerme las 20 localidades de Bogotá, siempre tuve la convicción de que los problemas y las soluciones de una ciudad se conocen a través del diálogo popular. Además, siempre he creído qué hay sectores donde se debe prestar mayor atención: los niños, las mujeres, los adultos mayores y los comerciantes. Y, ¿por qué los comerciantes? Porque son una pieza clave de la economía y de los generadores de empleo.

En este sentido, quiero resaltar lo que hemos evidenciado a través del diálogo con este sector y en especial con el que comprende San Victorino. Este barrio de la localidad de Santa Fe, que alberga comerciantes, no solo de casi todos los departamentos de Colombia, sino también de distintos países del mundo, se encuentra en cuidados intensivos. Es un enfermo que si no ayudamos pronto va a morir.

Los comerciantes de san Victorino, en su mayoría, realizan esta actividad de manera legal, respetando los procesos legales y pagando debidamente las altas cargas tributarias que el Estado a través de los años ha vuelto cada día más altas. Por ahora todo pareciera normal, pero cómo lo dije antes, San Victorino vive con una enfermedad que se lo está comiendo, un cáncer que tienes actores con nombre propio y que dejan mal paradas las instituciones del Estado.

Así, ciertas entidades del Estaso se han dedicado a extorcionar a los comerciantes y a exigirles vacunas mensuales, lo cual tiene como dije antes, a este sector en un estado de cuidados intensivos.

Piense usted como ciudadano que va a abrir un negocio y tiene que pagar mínimo: arriendo, servicios, personal y altos impuestos, y que además lleguen unos corruptos y le pidan vacunas por varios lados o sino entorpecen su actividad comercial y lo llevan a la quiebra. Difícil trabajar y lograr algo así. A pesar de esto, todavía el comercio se mantiene, pero ya los mismos comerciantes se sienten ahogados y no saben qué hacer.

Debido a esto y después de varias reuniones con los comerciantes de este barrio, tomamos la decisión de denunciar de manera anónima y (le tiene pavor a la retaliaciones que pueden tener por parte de estas instituciones) y ante la Fiscalía, a estos bandidos que no solo acaban con el comercio sino con el buen nombre de las instituciones antes nombradas.

Necesitamos el apoyo de todos para acabar con estos corruptos y seguir mandando mensajes positivos a los comerciantes nacionales e internacionales que realizan la actividad en el país. Saneando el comercio, no solo vamos a mejorar la confianza para los inversores nacionales y extranjeros, sino que se mejorará la tasa de desempleo y la economía distrital y nacional.

@SimonOsorioJ

Publicado: mayo 30 de 2019