En un fallo reciente de la Corte Constitucional, este cuerpo colegiado elimina dos de los numerales de la reglamentación del decreto 1844 de 2018, que permitían a las autoridades de policía el decomiso de la mal llamada “dosis mínima” de estupefacientes, lo que de nuevo abre las puertas al consumo de alcohol y de sustancias psicoactivas en espacios públicos.

Si bien la decisión no deja sin piso al Decreto 1844, si deja maniatados a los policías para controlar el desbordado auge del consumo de alcohol y drogas en espacios públicos, al tiempo que cierra de tajo el derecho que tienen las familias a disfrutar de ambientes libres de droga y delincuencia.

Pareciera según la decisión, que algunos miembros de las cortes estuviesen metidos en una burbuja de cristal que los tuviera aislados del mundo real, y por ello no dimensionan la magnitud de la tragedia. Hoy las cifras de consumo de drogas en menores de edad son alarmantes. Según el Observatorio de Drogas de Colombia (OCD), a junio de 2019, 520.000 colegiales, con edades de entre 12 y 17 años, han consumido drogas al menos una vez en su vida, estudio que además fue avalado por los ministerios de Justicia y Salud.

También se habla de la aparición de nuevas drogas sintéticas conocidas como 2CB o (Tucibi), así como el popper y muchas otras. Son drogas que muchas veces pasan inadvertidas para las autoridades, pero que ya se encuentran a las afueras de colegios y universidades, donde su uso se ha venido extendiendo paulatina y peligrosamente.

De todas estas peligrosas substancias, la más utilizada por los menores en Colombia sigue siendo la marihuana. Un estupefaciente letal para el organismo, y que paradójicamente muchos defienden su consumo bajo el sofisma de que “es natural”. Una falsa premisa que desconoce los daños que causa el consumo de esta hierba en la salud mental y física de las personas, y que ha llevado a miles de adolescentes al infierno de la drogadicción. La gran mayoría de adictos al bazuco, una de las drogas más letales, confiesa haber iniciado por el consumo de marihuana. Esta verdad abierta, parece que la Corte tampoco la Sabe.

El panorama es oscuro. Estamos ante un desmedido aumento no solo de consumo sino también de la inseguridad, porque eso trae el microtráfico; robo, violencia, vendettas por el control del mercado, y destrucción de nuestros niños niñas y adolescentes. Mientras el país lleva una guerra sin cuartel contra el fantasma del narcotráfico, guerra millonaria en costos económicos, y abrumadora en pérdida de vidas, uno no se explica el que sean precisamente las Altas Cortes, las que terminen por destruir lo logrado contra los micro carteles que hace tiempo se tomaron los parques, y las afueras de escuelas y colegios para inducir con su lucrativo y criminal negocio, a los niños al consumo, atentando no solo contra su integridad, sino abriéndoles las puertas al camino delictivo, y por ende a su destrucción.

¡Salgamos de la burbuja! Los colombianos debemos despertar. Se trata de nuestros hijos, se trata de su futuro. No puede ser que quienes representan a la Justicia sean los mismos que propendan por la hecatombe social, y para allá vamos si no tomamos cartas en el asunto. Corresponde a todos, desde el gobierno, pasando por sus instituciones, hasta los maestros y padres de familia deben pronunciarse ante este exabrupto de permitir quienes le hacen daño a la sociedad cada vez tengan más libertades para delinquir. El consumo está destruyendo a los niños, a la familia y a la sociedad. Lo peor es que está ocurriendo con la venia precisamente de quienes deben velar con sus decisiones por el bienestar y la integridad de los ciudadanos.

@JenniferAriasF

Publicado: julio 24 de 2020