Cuando Rodolfo Hernández el alcalde de Bucaramanga, ante el escándalo de corrupción que salpica su casa y su despacho, dice que la misma “tocó el timbre de mi casa”, nos está indicando que ya nada se halla exento del peor de los fenómenos que carcome la sostenibilidad de las finanzas públicas. Lo que nos debe aclarar el burgomaestre de Bucaramanga, es que la corrupción no sólo timbró, sino que entró a su casa y debe decirnos de frente y como a él le gusta, “sin tapujos en la boca”, quien la dejó entrar. Rodolfo es quien manda en esa casa. 

Ya lo habíamos advertido en una columna de opinión en el medio regional, una vez cumplidos los primeros cien días de gobierno de Rodolfo Hernández. El interés por el negocio de las basuras del área metropolitana de Bucaramanga, tenía unos vasos comunicantes que conducían todos a Rodolfo Hernández y su entorno familiar. De hecho, fungían como socios de una sociedad denominada Entorno Verde, cuyo propósito era el relleno sanitario de Chocoa, en Girón.  Ver columna del 9 de abril de 2016: 

http://www.elfrente.com.co/web/index.php?ecsmodule=frmstasection&ida=55&idb=102&idc=1255 

Un congresista santandereano, por esos días, me relató los pormenores de la salida del gerente de la Emab (Empresa de Aseo de Bucaramanga), Samuel Prada Cobos, a quien sin justa causa y pagándole la indemnización, lo retiraron de la entidad por orden del Alcalde. En esos primeros días del mandato del alcalde –me contó el congresista- fueron de visita y por orden de Rodolfo Hernández, dos jóvenes, uno su hijo, y el otro un vástago de una importante e influyente familia tradicional de Bucaramanga, para proponerle hacer causa común e impulsar la implementación de una nueva tecnología para el manejo de las basuras.  Como Prada Cobos no cedió, el autoritarismo de Hernández actuó y la junta lo sacó. 

Y hay más coincidencias, que ameritan que el Fiscal General de la Nación Néstor Humberto Martínez Neira abra los ojos, al igual que nosotros e interprete la razón por la cual Rodolfo Hernández se convirtió en el principal pedalero contra el exalcalde de Bucaramanga Luis Francisco Bohórquez Pedraza hoy privado de la libertad por asuntos de su administración y sobre quien su sucesor carece de objetividad, ya que ese fue precisamente el negocio –basuras- que separó la entrañable e íntima amistad de los dos, no obstante ser Rodolfo el padrino de Lucho Bohórquez como lo aclara Manolo Azuero, su propio jefe de gobernanza en una de sus columnas, antes de ser su ahora funcionario estrella. 

http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/manolo-azuero/manolo-azuero/146285-los-patronos-de-chocoa 

Rodolfo Hernández se conoce todos los rincones, recovecos, vicios y cañerías de la administración pública y por eso fácilmente utiliza el lenguaje de doble moral que convence y satisface al vulgo; pero en el fondo, representa una modalidad de corrupción que también debe ser combatida. Esa que traspasa las fronteras y deja de ser criolla. Nada más ver que por la implementación de la tecnología WastAway de la cual dicen ser pioneros en Colombia los ingenieros José Manuel Hormaza y Florín Volcinschi, se planteaba pagar una comisión de 666.000 dólares si la planta inicial era de 360 toneladas diarias, más una participación del 2.2% sobre la operación. Claro está, que del negocio ya habían sacado al hijo de la importante e influyente familia tradicional, con quien el hijo de Rodolfo visitó a Samuel en la gerencia de la Emab antes de la drástica decisión de la junta. Doctor Néstor Humberto, ahí se la dejo.    

@AlirioMoreno

Publicado: diciembre 19 de 2017