El año que acaba de terminar se recordará como el año en que los colombianos salvaron nuestra democracia de la amenaza del populismo de izquierda radical. Amenaza que sigue viva y creciendo. Fue un año que nos permitió recobrar la esperanza, pero así mismo, fue un año que cerró dejándonos importantes retos para este 2019.

Uno de los mayores retos que tenemos para este año que acaba de arrancar, es recuperar la confianza y la credibilidad en las instituciones. Reto nada fácil, pero la recuperación de la confianza en las instituciones para fortalecerlas, es el único camino que nos permitirá seguir viviendo bajo una democracia y que nos permita alejarnos de gobiernos populistas tanto de izquierda como de derecha. 

Es innegable que hoy nuestras instituciones están siendo sistemáticamente atacadas por populistas incendiarios que lo único que buscan es sembrar el caos y la desconfianza para así debilitarlas y hacer que la ciudadanía pierda toda credibilidad en ellas. Este es el primer paso del manual estratégico de los populistas para hacerse con el poder y no lo vamos a permitir.

En paralelo, debemos enfocarnos con toda decisión en desamarrar la economía. Una tarea que hasta el momento ha realizado muy bien el presidente Duque. Debemos trabajar por recuperar la confianza inversionista y del consumidor, fortalecer nuestras pymes, crear mejores condiciones para nuestros emprendedores, así como quitar tanto trámite y reactivar el consumo. Tramitar la ley de pronto pago como la tiene Ecuador y ahora Chile; que tan buen recibo ha tenido por los empresarios colombianos. Gran parte de los esfuerzos deben estar enfocados en generar crecimiento económico, empleo y oportunidades de ingreso.

Sin seguridad física y jurídica es imposible construir confianza. Es imposible desconocer que los colombianos en las calles se sienten preocupados por la actividad de las Bacrim, el crecimiento de la delincuencia común y el atraco callejero, los atentados del ELN y la expansión de las disidencias de las FARC. Nos guste o no reconocerlo, hoy todos vivimos un poco más atemorizados. Por esto se debe trabajar en la recuperación de la autoridad, el orden y el imperio de la ley. Estoy seguro que en cabeza del presidente Duque y nuestra fuerza pública; vamos a ver, sentir y vivir un progreso rápido y gradual, donde se cumple la promesa, del que la hace la paga en todo el territorio colombiano.

El Presidente se impuso el importante reto de gobernar sin mermelada. El gobierno sigue firme en trabajar arduamente para erradicar la costumbre de entregar “mermelada” a cambio de generar gobernabilidad. Es un imperativo moral y vital, continuar por este camino para reconstruir la confianza y devolverle la credibilidad a las instituciones. Debemos demostrarle a los colombianos que se puede gobernar sin entregar el control del aparato estatal, sin repartir contratos o asignar prebendas. No existe otro camino al de seguir trabajando para demostrar que sí existe una forma transparente y diferente de administrar lo público para guiar el país hacia un mejor futuro.

Seguro serán muchos los retos que enfrentaremos en el 2019, incluyendo las elecciones regionales, pero estamos seguros que este año será el de trazar el camino hacia una Colombia con mayor equidad, legalidad y el resurgir del emprendimiento.

Debemos reiterar la invitación que nos hace el Presidente Duque de trabajar todos por ese Gran Pacto por Colombia y encausar nuestros esfuerzos hacia la equidad y la grandeza de la nación. No podemos desfallecer en la tarea de sumar a partir de principios comunes que nos acerquen para trabajar para que al país le vaya bien. 

Ciframos todas nuestras esperanzas en que la unión de fuerzas y los acuerdos limpios, le generarán mayor legitimidad, confianza y estabilidad a nuestra democracia ante toda amenaza populista que se asome en el futuro.

@gabrieljvelasco

Publicado: enero 14 de 2019