Con un nutrido grupo de líderes conservadores de diferentes regiones suscribimos el manifiesto por la dignidad nacional y es que ningún colombiano puede ser ajeno a lo que está sucediendo en el país.

El manifiesto dice que el principal problema del país es que el dinero y el poder le ganaron la batalla a la moral y a las ideas. Estamos ante la más grande crisis política y moral de la historia, la corrupción se tomó todas las esferas de la actividad pública y la desconfianza de la sociedad por sus dirigentes, especialmente por el gobierno, es inmensa.

Para los firmantes del manifiesto, el Directorio Nacional del Partido Conservador y su bancada parlamentaria no han estado a la altura del partido.  Estos, se han convertido en un apéndice dócil del ejecutivo y con su colaboración aprueban leyes y actos legislativos que contradicen el orden constitucional contra los principios del conservatismo y, lo que considero más grave, el sentimiento de las bases conservadoras. Además, el partido ha perdido su fisionomía, su mística y su talante extraviando su doctrina que es el fundamento de su existencia.

Como consecuencia de lo anterior, nos resistimos a seguir las directrices y las orientaciones del Directorio porque no nos representa.

Las ideas conservadoras han persistido en el tiempo y, como lo he dicho en muchas ocasiones, están más vigentes que nunca. Es más, como dice persistentemente Guillermo Posse, un gran conservador, “la gran mayoría de los colombianos son conservadores y no lo saben”. Él advierte que si las personas comparten estos cuatro principios demuestran que son conservadores:

  1. La responsabilidad del desarrollo y el progreso económico y social de la sociedad recae principalmente en los individuos y en sus formas libres de asociación por encima del Estado.
  2. La libertad de un individuo es su bien más preciado; tan valiosa que exige poner límites para no obstruir la libertad de los demás.
  3. El reconocimiento de nuestra espiritualidad es fundamental para nuestro desarrollo y para el establecimiento de los límites que exige el ejercicio efectivo de la libertad.
  4. La familia es el primer y más importante mecanismo que tiene un individuo para integrarse a otros como sociedad.

Como vemos después del anterior listado, ser conservador no es más que sentido común. Estos principios son los necesarios para emprender una cruzada de reconstrucción nacional de nuestro partido y de nuestra nación.

Cada día que dejemos correr más la corrupción y el desgobierno, estaremos abocados a la desintegración de la civilidad. Invito a todos los que comparten estos principios a que aunemos esfuerzos para sacar al país del hueco donde lo están postrando.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: marzo 20 de 2017