No es coincidencia que cuando se ratifican las sospechas de falta de imparcialidad, honorabilidad y rigor jurídico del tribunal impuesto desde La Habana (JEP) para ejercer funciones de justicia transicional, aparezca informe periodístico en uno de los principales diarios del mundo contra las Fuerzas Militares de Colombia (FFMM).

El informe del periodista Nick Casey, publicado en The New York Time, tiene un propósito eminentemente político: desprestigiar la nueva cúpula de las FFMM y la política de legalidad y seguridad ciudadana del presidente de la República, Iván Duque.

Las FFMM vienen de estar arrinconadas, desmoralizadas y acuarteladas, durante el gobierno de Juan Manuel Santos. El acuerdo de impunidad entre las FARC y el gobierno de Santos, tuvo una condición inamovible: igualar jurídica y políticamente a las FFMM con el grupo terrorista de las FARC para minar las instituciones y venderle al mundo un conflicto de igual a igual.

Las FFMM son una institución democrática, de rango constitucional, que tiene como función y deber la defensa de su soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional (art. 217 C.P.).

Recuerdo esta obviedad, porque al parecer varios sectores de la vida nacional con capacidad de influir y de manipular, olvidan que, una institución con cerca de 500 mil integrantes no está ajena a cometer errores, abusos, atropellos y violaciones de su propio reglamento y del orden institucional.

De igual forma, nadie desconoce, que dentro de las FFMM se cometieron crímenes aberrantes que golpeo la dignidad de la institución. Los falsos positivos generados por diferentes causas fueron investigados, sancionados y juzgados con rigurosidad por la jurisdicción ordinaria, para bien de las FFMM y del imperio de la ley.

Nuestras FFMM, deben estar por encima de las equivocaciones de sus integrantes, como también, por encima de informes periodísticos o editoriales de medios de comunicación que han demostrado no ser la meca de la objetividad e imparcialidad. Esto implica, que se debe preservar por encima de todos los intereses que se están moviendo contra las FFMM, la integridad, unidad, y línea de mando, de una institución que ha puesto miles de muertos por cumplir con sus deberes constitucionales.

Aquí, más allá del ruido mediático contra las FFMM, lo que se debe investigar con rigurosidad es quienes están en la tarea perversa de desprestigiar en todos los ordenes a los integrantes de las fuerzas armadas, pero en especial, al General Nicanor Martínez. De igual forma, es necesario exigir de las FFMMM rigurosidad y preservación de todos los protocolos de orden legal donde se preserva el respeto por los derechos humanos.  

El periodista, Gustavo Rúgeles, informó desde su portal El Expediente, que inteligencia ya tendría identificados a los responsables de campaña de desprestigio contra el Ejercito y el General Martínez. Según Rúgeles, todo indica que seria obra de un Mayor General y un agregado militar en Washington, y un comandante de división, que mantienen lealtad con el General Mejía y el expresidente Santos.     

Lo cierto, es que estamos en un juego de ajedrez donde de manera oscura y perversa se quiere deslegitimar y criminalizar a las FFMM y su nueva cúpula. Los ciudadanos no podemos caer en la tentación de aceptar que desde los medios de comunicación internacional y locales se atente contra una institución que merece respeto y apoyo.

Sería inaceptable, vergonzoso y humillante, para la historia republicana, para la democracia, y especialmente para el imperio de la Justicia, que los victimarios se queden con el manto de impunidad y honores, y los héroes de la patria en las mazmorras y el deshonor.  

@LaureanoTirado

Publicado: mayo 28 de 2019