Son momentos difíciles, nadie lo puede negar. La verdadera estructura de las Farc, su ala militar, decidió volver al monte a pesar de las incontables concesiones que se les dieron con el acuerdo de La Habana.

No les bastó con tener total impunidad, no entregar las armas, no devolver los niños reclutados, no exponer las rutas del narcotráfico ni ser extraditados.  Ellos prefirieron burlarse una vez más del pueblo colombiano y su incuestionable generosidad.

Prácticamente volvió a suceder otro Cagúan, con la diferencia que ahora las Farc cuentan con el respaldo del cartel de los soles, que en esa época todavía no había aparecido en el mapa pero que ahora domina los recursos petroleros de Venezuela.

Por eso, en estos críticos momentos debemos respaldar más que nunca al Presidente. Unámonos como País para luchar en contra de un cáncer que quiere seguir sometiendo al pueblo colombiano a como de lugar y frente al cual no debemos ceder en lo más mínimo.

A los que están cumpliendo, a las bases de la guerrilla, a los verdaderos desmovilizados, a los que se comprometieron a reintegrarse a la sociedad debemos recibirlos con toda generosidad. El proceso de reincorporación de los que quieren dejar a un lado la criminalidad debe continuar siendo una prioridad.

Pero a aquellos que acuden a las armas, a los que quieren sembrar el terror por toda Colombia debemos combatirlos con toda vehemencia. El anunció del Presidente Duque de enfrentarlos con todo el andamiaje institucional reconforta en estos momentos de tensión que exigían un pronunciamiento de esa naturaleza.

El liderazgo presidencial en Colombia está más vivo que nunca y el llamado hecho a la comunidad internacional para que participe en la lucha contra el terrorismo es más necesario que nunca. Los tentáculos de la dictadura venezolana pretenden desestabilizar a nuestro País con tal de darle oxigeno al régimen.

En efecto, desde Cuba y Venezuela desplegaron su grupo de mercenarios para que posen falsamente de redentores ideológicos contra la oligarquía colombiana, mientras se enriquecen con las más de 200mil hectáreas de coca que el Gobierno Santos les ayudó a sembrar.

Por ello, la decisión del Presidente Duque de actuar con una inquebrantable firmeza para recuperar la seguridad no es una causa electoral, sino una verdadera cuestión de Nación. El Gobierno no puede permitir en lo más mínimo que el terrorismo se rearme. El despliegue de las tropas debe ser inmediato para evitar que el secuestro, los asesinatos y la extorsión se convierta en el pan de cada día de miles de compatriotas.

¡Es momento de rodear a nuestro Presidente en su incuestionable lucha contra el narcotráfico y el terrorismo! La seguridad democrática debe retornar para evitar que vuelvan las pescas milagrosas, los cilindros bomba y las zonas rojas en el territorio nacional.

@Tatacabello

Publicado: agosto 30 de 2019