Resistencia civil en marcha

Todo parece indicar que el llamado a la resistencia civil que hizo el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, empieza a tomar forma a través de acciones ciudadanas de gran envergadura. Un grupo de ciudadanos, liderados por la joven activista de Medellín, Carolina Osorio y apoyados por la bancada de congresistas del Centro Democrático, empezarán en los próximos días una jornada de recolección de firmas.

Según pudieron establecer LOS IRREVERENTES, la idea de los promotores de la iniciativa consiste en recolectar el mayor número de firmas –hay quienes hablan de 2 millones- para que acompañen una solicitud formal que se presentará ante la Corte Constitucional con el fin de solicitar que el alto tribunal no acoja la tesis presentada por el exfiscal Eduardo Montealegre con la que se pretende darle condición de Acuerdo Especial al acuerdo que en los próximos días suscribirá el gobierno de Juan Manuel Santos con la guerrilla de las Farc.

La convocatoria que circula en las redes de simpatizantes de la iniciativa recalca que la consecución de firmas será “pública, pacífica y argumentada”.

Malestar ciudadano

Hace algunas semanas, y de cara a la inminente firma del acuerdo final entre guerrilla y gobierno, el expresidente Álvaro Uribe expresó que llamaría a sus seguidores para que se declaren en resistencia civil frente a lo que en el uribismo han llamado “pacto de claudicación” ante la guerrilla de las Farc.

El 2 de abril pasado, hubo una primera manifestación de esa resistencia civil, cuando cientos de miles de ciudadanos, en diferentes ciudades del país, se volcaron a las calles para expresar su descontento con el Gobierno en general con el contenido de los acuerdos con las Farc en particular.

Para haber sido una primera convocatoria, en un país que no está acostumbrado a salir a las calles a marchar, el resultado de la jornada del 2 de abril superó todas las expectativas. A pesar de que en algunas ciudades la lluvia intentó atravesarse a la marcha, miles de personas emprendieron la caminata armados de pancartas y paraguas.

Aquel resultado, en palabras de uno de los organizadores del 2 de abril, “es reflejo del malestar que hay en un país que siente que su gobierno se preocupa por satisfacer las demandas de unos criminales y no por el bienestar de los ciudadanos de bien que trabajamos y luchamos por una mejor vida”.


Las razones de la resistencia civil

Quienes lideran la recolección de firmas que empezará el próximo 4 de junio, defienden su iniciativa argumentando que hay razones de peso para oponerse a lo que está a punto de ser acordado en La Habana. Citan el caso de los crímenes atroces que serán considerados como conexos a los delitos políticos. Así mismo, se oponen a que el narcotráfico no vaya a ser castigado como delito autónomo.
Se oponen a que no vaya a haber castigo que incluya cárcel para los responsables y determinadores de delitos de lesa humanidad. En palabras de ellos, “la no cárcel genera mal ejemplo y promueve nuevas violencias”.

También manifiestan su inconformismo con el hecho de que los miembros de la Fuerza Pública sean igualados a los integrantes de la guerrilla: “ponen de igual a igual, en los acuerdos de justicia, a los comandantes militares con los cabecillas de las Farc”, le comentó la representante Margarita Restrepo a LOS IRREVERENTES.

El expresidente Uribe ha llamado a sus seguidores para que adelanten jornadas de Resistencia Civil.

Convocatoria mundial

En aras de lograr el mayor número de firmas, los organizadores de la jornada de recolección, decidieron establecer puntos en las principales ciudades del país y en algunas del exterior como Miami, New Jersey, Orlando, Houston y West Palm Beach.

Quienes promueven la iniciativa, consideran que el descontento ciudadano con el gobierno y con el contenido de los acuerdos del proceso de paz, serán razón suficiente para que los ciudadanos busquen a quienes recolectan las firmas y plasmen su rúbrica en la respectiva planilla.

Dichas firmas no tendrán ningún valor jurídico, pero sí político y ellos, los promotores, son conscientes de aquello. La apuesta es grande. De alguna manera, esta recolección de firmas puede llegar a convertirse en el primer round de lo que será la votación del denominado plebiscito para la paz.

Si los ciudadanos descontentos logran recolectar un número significativo de firmas, el uribismo y quienes acompañan a esa corriente política en su oposición al contenido del acuerdo final de paz, llegarán fortalecidos a las urnas si es que la Corte Constitucional no hunde la ley por medio de la cual se debe convocar un plebiscito en el que el pueblo diga sí o no está de acuerdo con lo firmado entre Santos y Timochenko.

@IrreverentesCol